Quien diría
a esas sus despensas de orejas en conserva…
a ese tigre del hotel que dosifica…
esos bichos de los paraísos inquietos…
toda la suerte de sentimientos pictóricos que nos asaltan...
lo que atisba la catedral
de la metamorfosis de los tejados
de las muchachas que te traen el arcoíris
mientras devoramos el pez fósil…
del cicatrizar de guitarras
cuando llama el Dios del trueno…
y lo que queda del mes
con nuestras subastas en las tiendas de campaña
con el guiño de la luna
y los diarios de siete dragones rojos…
con nuestras pasiones repletas de afluentes verdes…
a esas sus despensas de orejas en conserva…
a ese tigre del hotel que dosifica…
esos bichos de los paraísos inquietos…
toda la suerte de sentimientos pictóricos que nos asaltan...
lo que atisba la catedral
de la metamorfosis de los tejados
de las muchachas que te traen el arcoíris
mientras devoramos el pez fósil…
del cicatrizar de guitarras
cuando llama el Dios del trueno…
y lo que queda del mes
con nuestras subastas en las tiendas de campaña
con el guiño de la luna
y los diarios de siete dragones rojos…
con nuestras pasiones repletas de afluentes verdes…