RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Lo que queda
En mi peregrinar hay mil vivencias
que resumidas las llevo en el alma,
segmentos que Dios me dio cual dádiva,
luego de merecidas reprimendas;
mujeres que me amaron con dulzura
acoplando su esencia con la mía,
vimos pasar vestida a la alegría con traje de esperanza,
tan pronto regresaba, quien creyera, cual flor recién nacida,
de aroma embriagador como un efluvio penetraba el alma.
Conforme iba silbando el viento por el desfiladero,
se transformaba en paraíso el desencanto;
era esa transformación tan placentera,
que vivirlo, si comparar quisiera,
lo haría con nuestro amor de primavera,
como el alminar de los primeros besos,
como el fuego de tu boca arrulladora,
que despierta en primicias al deseo
convirtiendo en explosión demoledora;
era como el encanto de nuestra inmensa hoguera,
era el interpretar de mis primeros versos,
o fue como el final de mi primer poema.
Ramiro Ponce P.
En mi peregrinar hay mil vivencias
que resumidas las llevo en el alma,
segmentos que Dios me dio cual dádiva,
luego de merecidas reprimendas;
mujeres que me amaron con dulzura
acoplando su esencia con la mía,
vimos pasar vestida a la alegría con traje de esperanza,
tan pronto regresaba, quien creyera, cual flor recién nacida,
de aroma embriagador como un efluvio penetraba el alma.
Conforme iba silbando el viento por el desfiladero,
se transformaba en paraíso el desencanto;
era esa transformación tan placentera,
que vivirlo, si comparar quisiera,
lo haría con nuestro amor de primavera,
como el alminar de los primeros besos,
como el fuego de tu boca arrulladora,
que despierta en primicias al deseo
convirtiendo en explosión demoledora;
era como el encanto de nuestra inmensa hoguera,
era el interpretar de mis primeros versos,
o fue como el final de mi primer poema.
Ramiro Ponce P.