Jacobino
Poeta recién llegado
Es nuestro reclamo ante los poderes que nos obligan
tan justo como ingenuo.
Y ante ellos, si han cambiado el régimen que nos pisaba,
nos arrodillamos cual cegados.
Sabemos lo que queremos para nuestra sociedad
pero bajamos las manos, nos quedamos, pasamos...
y es fácil ser uno más
de la cohorte de fieles que siguen a quien lidera.
Si consideramos que un país debe ser liderado
ya nos estamos equivocando,
si consideramos que un hombre solo
debe guiar al resto hacia el camino del bienestar
nos demostramos que no confiamos en nosotros,
que no creemos en nuestra fuerza como sociedad madura.
Los líderes conducen, el país necesita buen gobierno,
Aquél a quien situamos abriendo el camino
siempre lleva una bandera
y las banderas siempre son señales de las guerras.
En el interior de nuestra alma de seres
que la conviencia buscan
aún reside la entrega de todo nuestro miedo
a un dios, inventado para que del terror nos sacara.
Y así, tras Dios para nuestra conciencia,
buscamos un Libertador, un Dirigente, un Pastor
que cuide de nosotros
en nuestras cuitas de lo material, de lo diario.
Que triste entreguismo el dar nuestro cerebro,
lo que genera, riqueza de pensamiento,
al primero que a voz en grito nos dice:
seguídme y os haré libres!
Alimentamos a la fiera...
tan justo como ingenuo.
Y ante ellos, si han cambiado el régimen que nos pisaba,
nos arrodillamos cual cegados.
Sabemos lo que queremos para nuestra sociedad
pero bajamos las manos, nos quedamos, pasamos...
y es fácil ser uno más
de la cohorte de fieles que siguen a quien lidera.
Si consideramos que un país debe ser liderado
ya nos estamos equivocando,
si consideramos que un hombre solo
debe guiar al resto hacia el camino del bienestar
nos demostramos que no confiamos en nosotros,
que no creemos en nuestra fuerza como sociedad madura.
Los líderes conducen, el país necesita buen gobierno,
Aquél a quien situamos abriendo el camino
siempre lleva una bandera
y las banderas siempre son señales de las guerras.
En el interior de nuestra alma de seres
que la conviencia buscan
aún reside la entrega de todo nuestro miedo
a un dios, inventado para que del terror nos sacara.
Y así, tras Dios para nuestra conciencia,
buscamos un Libertador, un Dirigente, un Pastor
que cuide de nosotros
en nuestras cuitas de lo material, de lo diario.
Que triste entreguismo el dar nuestro cerebro,
lo que genera, riqueza de pensamiento,
al primero que a voz en grito nos dice:
seguídme y os haré libres!
Alimentamos a la fiera...