JOSE MANUEL SAIZ
Poeta asiduo al portal
LO QUE TÚ NO SABES
Tú sabes
que el pelo recogido tras la nuca
te sienta bien.
Y sales a la calle con tu blusa preferida
y ese abrigo oscuro
que contrasta con la palidez de tu rostro.
Sé a dónde te diriges: es viernes.
Los viernes a las nueve en punto
quedamos en ese café de la avenida
que tanto te gusta.
Pero no sabes
que yo te sigo de cerca, detrás tuyo
por las calles de la ciudad.
Y lo hago discretamente; sin que tú lo sepas;
por ese placer absurdo
de verte caminar delante de mí.
Son las nueve menos cinco. Acelero el paso
y tomo una paralela al boulevard
para llegar a nuestra cita un segundo antes que tú.
¡Hola cariño!, -me dices con un beso-
¿llevas mucho esperando?. Miro al reloj
y miento: Veinte minutos.
Sabes que el pelo recogido tras la nuca
te sienta bien. También sabes
que tu abrigo oscuro combina perfectamente
con el tono de la blusa. Es cierto.
Pero no sabes que al caminar
tu pie izquierdo tiende a caer graciosamente
un poquito a la derecha.
Y puestos a elegir
de entre todo lo que tú presumes
yo me quedo con ese gesto gracioso de tu pie.
Pero éste es un secreto
que siempre quedará conmigo
(y que yo disfruto cada viernes
por las calles de mi ciudad).
--oOo--
Tú sabes
que el pelo recogido tras la nuca
te sienta bien.
Y sales a la calle con tu blusa preferida
y ese abrigo oscuro
que contrasta con la palidez de tu rostro.
Sé a dónde te diriges: es viernes.
Los viernes a las nueve en punto
quedamos en ese café de la avenida
que tanto te gusta.
Pero no sabes
que yo te sigo de cerca, detrás tuyo
por las calles de la ciudad.
Y lo hago discretamente; sin que tú lo sepas;
por ese placer absurdo
de verte caminar delante de mí.
Son las nueve menos cinco. Acelero el paso
y tomo una paralela al boulevard
para llegar a nuestra cita un segundo antes que tú.
¡Hola cariño!, -me dices con un beso-
¿llevas mucho esperando?. Miro al reloj
y miento: Veinte minutos.
Sabes que el pelo recogido tras la nuca
te sienta bien. También sabes
que tu abrigo oscuro combina perfectamente
con el tono de la blusa. Es cierto.
Pero no sabes que al caminar
tu pie izquierdo tiende a caer graciosamente
un poquito a la derecha.
Y puestos a elegir
de entre todo lo que tú presumes
yo me quedo con ese gesto gracioso de tu pie.
Pero éste es un secreto
que siempre quedará conmigo
(y que yo disfruto cada viernes
por las calles de mi ciudad).
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