Ciela
Poeta veterano en el portal
Lo Siniestro.
Pasa un tipejo por la calle
con cierto bigotito intrascendente.
Con espaldas y valijas jorobadas.
Podría llamarse Jeremías,
Enrique, Eustaquio,
o Alberto Apolinario.
Bien podría ser un bicho peligroso
detrás de esa fachada indiferente.
Mirada de alfileres.
Ahora va hacia un auto despintado
color dentífrico Colgate,
Se aleja como polvo desabrido
(talco de eunucos
debajo de su traje).
¡No era el vecino inicuo!.
¡Ni el Ilustre Civil Desconocido!
Tampoco era el ridículo sereno
con cara de cepillo depilado.
Sí un trazo entumecido;
sí olor desvencijado.
Tendría dos ombligos por zapatos:
miraba únicamente
para abajo.
Llegué a ver su pelo tan cansado,
como lamido por un buey
sin su corneta.
Después al quía y a su auto verdolago
se los tragaron las calles de rapiña.
Pasó como imaginan Un Extraño:
Desconocido Familiar,
lo tan Siniestro.
Se ve que a costa de llorarlo
lo fuí gastando y desgastando.
Es Cáustico el Olvido.
Cuesta lograrlo.
y, sin embargo, al tipejo lo agarraron
sus gusanos.
Pasa un tipejo por la calle
con cierto bigotito intrascendente.
Con espaldas y valijas jorobadas.
Podría llamarse Jeremías,
Enrique, Eustaquio,
o Alberto Apolinario.
Bien podría ser un bicho peligroso
detrás de esa fachada indiferente.
Mirada de alfileres.
Ahora va hacia un auto despintado
color dentífrico Colgate,
Se aleja como polvo desabrido
(talco de eunucos
debajo de su traje).
¡No era el vecino inicuo!.
¡Ni el Ilustre Civil Desconocido!
Tampoco era el ridículo sereno
con cara de cepillo depilado.
Sí un trazo entumecido;
sí olor desvencijado.
Tendría dos ombligos por zapatos:
miraba únicamente
para abajo.
Llegué a ver su pelo tan cansado,
como lamido por un buey
sin su corneta.
Después al quía y a su auto verdolago
se los tragaron las calles de rapiña.
Pasó como imaginan Un Extraño:
Desconocido Familiar,
lo tan Siniestro.
Se ve que a costa de llorarlo
lo fuí gastando y desgastando.
Es Cáustico el Olvido.
Cuesta lograrlo.
y, sin embargo, al tipejo lo agarraron
sus gusanos.