lo único que me queda es volar

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

cuando vuelo, salgo por la ventana

subo alto en el cielo para no pegar con los edificios
cruzo la ciudad hacia el río y sigo hacia el norte
hasta llegar al vecindario donde vive aurora
-lo que hay más allá no me importa-
vuelo en círculos mientras espero
que ella salga al jardín y se tire a tomar el sol
lleva sombrero y pantalón corto y una revista
su figura aparece diminuta allá abajo
como una manchita borrosa entre las formas rectangulares
de las casas y jardínes y calles adyacentes
a lo mejor ni siquiera es ella
pero tengo que contentarme con suponerlo
-no puedo acercarme porque se sabría que soy capaz de volar-
una vez volé tan alto que empecé a perder contacto
con la fuerza de gravedad de la tierra
-había salido inadvertidamente de la atmósfera
y tuve que esforzarme de veras para no ser despedido
hacia las oscuras inmensidades del universo-
lo que sentí al verme de pronto succionado brutalmente
por aquella desquiciada boca del abismo
dañó mis facultades volátiles
desde ese día ya no salgo de mi cuarto
cuando me dan ganas de volar, vuelo bajito
dando vueltas lentamente arriba de mi cama
cuidándome de no pegar con la bombilla en el techo
ni cruzarme en el camino de las moscas
que se meten por la ventana para escapar del calor
que devasta las amargas tardes del verano



 

cuando vuelo, salgo por la ventana

subo alto en el cielo para no pegar con los edificios
cruzo la ciudad hacia el río y sigo hacia el norte
hasta llegar al vecindario donde vive aurora
-lo que hay más allá no me importa-
vuelo en círculos mientras espero
que ella salga al jardín y se tire a tomar el sol
lleva sombrero y pantalón corto y una revista
su figura aparece diminuta allá abajo
como una manchita borrosa entre las formas rectangulares
de las casas y jardínes y calles adyacentes
a lo mejor ni siquiera es ella
pero tengo que contentarme con suponerlo
-no puedo acercarme porque se sabría que soy capaz de volar-
una vez volé tan alto que empecé a perder contacto
con la fuerza de gravedad de la tierra
-había salido inadvertidamente de la atmósfera
y tuve que esforzarme de veras para no ser despedido
hacia las oscuras inmensidades del universo-
lo que sentí al verme de pronto succionado brutalmente
por aquella desquiciada boca del abismo
dañó mis facultades volátiles
desde ese día ya no salgo de mi cuarto
cuando me dan ganas de volar, vuelo bajito
dando vueltas lentamente arriba de mi cama
cuidándome de no pegar con la bombilla en el techo
ni cruzarme en el camino de las moscas
que se meten por la ventana para escapar del calor
que devasta las amargas tardes del verano




Vaya uno a saber que andas tomando para volar, jeje.
En verdad muy entretenido tu relato.

Un saludo sincero de mi parte y mis mejores deseos, José.
 

cuando vuelo, salgo por la ventana

subo alto en el cielo para no pegar con los edificios
cruzo la ciudad hacia el río y sigo hacia el norte
hasta llegar al vecindario donde vive aurora
-lo que hay más allá no me importa-
vuelo en círculos mientras espero
que ella salga al jardín y se tire a tomar el sol
lleva sombrero y pantalón corto y una revista
su figura aparece diminuta allá abajo
como una manchita borrosa entre las formas rectangulares
de las casas y jardínes y calles adyacentes
a lo mejor ni siquiera es ella
pero tengo que contentarme con suponerlo
-no puedo acercarme porque se sabría que soy capaz de volar-
una vez volé tan alto que empecé a perder contacto
con la fuerza de gravedad de la tierra
-había salido inadvertidamente de la atmósfera
y tuve que esforzarme de veras para no ser despedido
hacia las oscuras inmensidades del universo-
lo que sentí al verme de pronto succionado brutalmente
por aquella desquiciada boca del abismo
dañó mis facultades volátiles
desde ese día ya no salgo de mi cuarto
cuando me dan ganas de volar, vuelo bajito
dando vueltas lentamente arriba de mi cama
cuidándome de no pegar con la bombilla en el techo
ni cruzarme en el camino de las moscas
que se meten por la ventana para escapar del calor
que devasta las amargas tardes del verano





En mi caso el problema no es volar
es donde aterrizo,nunca acierto.

Genial Don villa
 
Última edición:
Yo también vuelo, un día de estos iré a verte y haremos una competición a ver quién quién llega antes a la bombilla o a la nube más cercana jajajjajajajj
 

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