Taitafa
Poeta recién llegado
Oculta en el bosque de las venas
palpita su estupor el ave roja.
El aire precipita una cascada
de griterío cinético disparatado.
El coaraje ciego de salvajismo
decapita premoniciones.
Una locura de chispas sesgadas
atigran la puerta de la noche
y un alboroto de zamuros
agrandan la zozobra abigarrada.
La noche prematura aborta desesperos
y cansados los músculos sangrantes
acusan flaqueamientos.
Algo que viene del fondo dando tumbos
criba la piel causando erizamiento.
Pasa el sospechado Apocalipsis
y la oscuridad cae de rodillas.
Son los hombres solo un saco destejido
por el paso de lanzas y de espadas.
Los ángeles exterminadores
abandonan sus espíritus
reflejados en una cruel mar
de coágulos y arena.
La última alta-noche
empuja hacia el olvido
una barca-niebla de guerreros fantasmas.
La muerte embozada en cierzo gélido
tuerce una mueca que pretende ser sonrisa
palpita su estupor el ave roja.
El aire precipita una cascada
de griterío cinético disparatado.
El coaraje ciego de salvajismo
decapita premoniciones.
Una locura de chispas sesgadas
atigran la puerta de la noche
y un alboroto de zamuros
agrandan la zozobra abigarrada.
La noche prematura aborta desesperos
y cansados los músculos sangrantes
acusan flaqueamientos.
Algo que viene del fondo dando tumbos
criba la piel causando erizamiento.
Pasa el sospechado Apocalipsis
y la oscuridad cae de rodillas.
Son los hombres solo un saco destejido
por el paso de lanzas y de espadas.
Los ángeles exterminadores
abandonan sus espíritus
reflejados en una cruel mar
de coágulos y arena.
La última alta-noche
empuja hacia el olvido
una barca-niebla de guerreros fantasmas.
La muerte embozada en cierzo gélido
tuerce una mueca que pretende ser sonrisa