Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Aullaba a la luna llena,
en nochecita de temporal,
a una lobita nueva,
que quería enamorar.
Sonaba desde lejos,
su triste melodía.
Y cuando llegó el día,
sus ojitos llorosos se repetían:
¿porque no está?
Volvía la luna llena,
y el lobito volvía a aullar
llamando a su compañera,
para calmar su soledad.
En la noche estrellada,
no paraba de buscar,
y se unió a su manada,
con su triste soledad.
La luna se fue de la noche,
como cada noche hacía,
y el lobito en el horizonte
buscaba por si la veía.
Ella no venía,
y a el no le quedaba nada,
se subió a una colina,
a ver si ella oía como él aullaba.
Pero su lobita de nuevo no estaba,
él buscaba en su manada,
pero allí no la encontró,
ella se cambió de manada,
y despareció.
Y el pobre lobito a la luna,
ya jamás la aulló.
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