Douglas Lacayo
Poeta recién llegado
Lobo sin Luna (Parte-I)
De historias y leyendas se forma este cuento
que más que versos, es un mito
lleno de malos momentos.
donde se narra lo descrito
del personaje acreditado
donde verás la triste historia de un lobo acongojado.
Canis Lupus era un hombre
fornido y muy amado
entre el pueblo muy querido
y entre hombres admirado.
Losna era la dama
de su más profundo anhelo
delicada hermoseaba
su figura y su cabello.
Todos los días él miraba
desde largo su belleza
sus ojos que la admiraban
de los pies a la cabeza.
Pero un día decidió dejar
de mirarla desde lejos
pues se atrevió a caminar
acercándose a sus rejos.
Al momento que se acercó
quedó de boquiabierta
al suelo un macetero tiró
y su presencia fue descubierta.
Losna al instante lo vio
mas él no pudo moverse
pues ella lo descubrió
y tuvo temor de volverse.
Canis Lupus le expresó
que hace mucho la observaba
y también le confesó
la manera en que la miraba.
Losna sonriendo contestó
lo que de él escuchaba
que era admirado en el amor
y de la manera que cantaba.
Desde entonces surgió el amor
y sus vidas quedaron ligadas
fue aquel momento de valor
que produjo sus miradas.
Del sol la luz opacaban
su amor cual profundo brillo
del amor de luz que irradiaba
cantando al son de los grillos.
Pero como toda buena historia
también llega un mal momento
donde empieza la trayectoria
de lo malo de este cuento.
Llegó la envidia y brotó el mal
pues Invider Gressus enfermizo
era el enemigo más brutal
y los conjuró con un hechizo.
Trato de separarlos con encantos
con sortilegios, con embrujos
y de su interior pelos largos
su piel de repente produjo.
Tenía una manera de mirarse
donde el efecto no funcionaba
verse sin que pudieran tocarse
a través de un espejo se miraban.
Cada vez que él la veía
un cruel espejo utilizaba
pues el embrujo no fluía
y el hechizo siempre fallaba.
De esta manera fue una tortura
mirar sin poder tocarse
Losna sufrió de amargura
y donde Invider Gressus fue a humillarse.
Donde Invider Gressus llegó
y en venganza con una espada
su cabeza de un zarpazo despegó
sin dar una segunda estocada.
Estando en la habitación
donde sus embrujos guardaba
en su gran desesperación
poción tras poción ella tomaba.
Pues no quería morir de amor
prefería morir envenenada
ante tan amargo dolor
que ese espejo le provocaba.
De historias y leyendas se forma este cuento
que más que versos, es un mito
lleno de malos momentos.
donde se narra lo descrito
del personaje acreditado
donde verás la triste historia de un lobo acongojado.
Canis Lupus era un hombre
fornido y muy amado
entre el pueblo muy querido
y entre hombres admirado.
Losna era la dama
de su más profundo anhelo
delicada hermoseaba
su figura y su cabello.
Todos los días él miraba
desde largo su belleza
sus ojos que la admiraban
de los pies a la cabeza.
Pero un día decidió dejar
de mirarla desde lejos
pues se atrevió a caminar
acercándose a sus rejos.
Al momento que se acercó
quedó de boquiabierta
al suelo un macetero tiró
y su presencia fue descubierta.
Losna al instante lo vio
mas él no pudo moverse
pues ella lo descubrió
y tuvo temor de volverse.
Canis Lupus le expresó
que hace mucho la observaba
y también le confesó
la manera en que la miraba.
Losna sonriendo contestó
lo que de él escuchaba
que era admirado en el amor
y de la manera que cantaba.
Desde entonces surgió el amor
y sus vidas quedaron ligadas
fue aquel momento de valor
que produjo sus miradas.
Del sol la luz opacaban
su amor cual profundo brillo
del amor de luz que irradiaba
cantando al son de los grillos.
Pero como toda buena historia
también llega un mal momento
donde empieza la trayectoria
de lo malo de este cuento.
Llegó la envidia y brotó el mal
pues Invider Gressus enfermizo
era el enemigo más brutal
y los conjuró con un hechizo.
Trato de separarlos con encantos
con sortilegios, con embrujos
y de su interior pelos largos
su piel de repente produjo.
Tenía una manera de mirarse
donde el efecto no funcionaba
verse sin que pudieran tocarse
a través de un espejo se miraban.
Cada vez que él la veía
un cruel espejo utilizaba
pues el embrujo no fluía
y el hechizo siempre fallaba.
De esta manera fue una tortura
mirar sin poder tocarse
Losna sufrió de amargura
y donde Invider Gressus fue a humillarse.
Donde Invider Gressus llegó
y en venganza con una espada
su cabeza de un zarpazo despegó
sin dar una segunda estocada.
Estando en la habitación
donde sus embrujos guardaba
en su gran desesperación
poción tras poción ella tomaba.
Pues no quería morir de amor
prefería morir envenenada
ante tan amargo dolor
que ese espejo le provocaba.
(Douglas Lacayo)