Curianito el Nene
Poeta recién llegado
Loco de Amor y de Mentiras.
¿Por qué me engañan tus ojos de fría noche?
¿Por qué tu afán loco de hacerme pedazos con tus cuentos?
¿Por qué prolongar mi angustia y mis sentimientos?
Si una noche, solo así, dejaste de amarme...
En las sábanas que suelen ser crueles
en las noches de invierno
yo te esperaba, sediento de amor y tu aliento,
ausente en el ventanal del tiempo, me odió por completo
Yo te amaba con todas mis fuerzas
y creí una a una tus palabras sin reparos
fue el destino o mi alma hambrienta
que las zarzas de tu desamor mitigaron.
Y yo amándote con desvelos...
entregándote por completo
el sudor y la sangre de mis anhelos
sin reproches ni ánimas de enojo con blancos velos
de tu traición impía sólo me quedó
las tardes de tus ojos serenos
y tu sonrisa franca y engañosa
tus cabellos que aún rozan mi cuerpo...
Tu tocaste mis adentros.
Con tus manos heladas
desnudaste mi cuerpo,
pero aquello que sentiste en mi espalda
en aquella tarde de invierno,
no eran heridas del tiempo
eran cicatrices de alas
que cortaron cual uva tus besos.
¿Por qué me engañan tus ojos?...
Bien amigos y amigas, este es un poemita del momento, como quien dice, de abrir las ventanas del alma, al tiempo que se toma la pluma y se deja entrar al viento de la melancolía, cuando también hay felicidad y vida en nuestro sustento. Recuerdo como siempre que público, para quienes les viene gustando, todos los lunes y viernes solamente ya que ando muy ocupado, como verán estoy a deshoras escribiendo porque me gusta cumplir lo que prometo un saludo cordial a Luz y a JULIA, que vengo haciéndolo desde los poemas pasados. Gracias.
¿Por qué me engañan tus ojos de fría noche?
¿Por qué tu afán loco de hacerme pedazos con tus cuentos?
¿Por qué prolongar mi angustia y mis sentimientos?
Si una noche, solo así, dejaste de amarme...
En las sábanas que suelen ser crueles
en las noches de invierno
yo te esperaba, sediento de amor y tu aliento,
ausente en el ventanal del tiempo, me odió por completo
Yo te amaba con todas mis fuerzas
y creí una a una tus palabras sin reparos
fue el destino o mi alma hambrienta
que las zarzas de tu desamor mitigaron.
Y yo amándote con desvelos...
entregándote por completo
el sudor y la sangre de mis anhelos
sin reproches ni ánimas de enojo con blancos velos
de tu traición impía sólo me quedó
las tardes de tus ojos serenos
y tu sonrisa franca y engañosa
tus cabellos que aún rozan mi cuerpo...
Tu tocaste mis adentros.
Con tus manos heladas
desnudaste mi cuerpo,
pero aquello que sentiste en mi espalda
en aquella tarde de invierno,
no eran heridas del tiempo
eran cicatrices de alas
que cortaron cual uva tus besos.
¿Por qué me engañan tus ojos?...
Bien amigos y amigas, este es un poemita del momento, como quien dice, de abrir las ventanas del alma, al tiempo que se toma la pluma y se deja entrar al viento de la melancolía, cuando también hay felicidad y vida en nuestro sustento. Recuerdo como siempre que público, para quienes les viene gustando, todos los lunes y viernes solamente ya que ando muy ocupado, como verán estoy a deshoras escribiendo porque me gusta cumplir lo que prometo un saludo cordial a Luz y a JULIA, que vengo haciéndolo desde los poemas pasados. Gracias.