Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobrevivimos a este cataclismo de juntos pero no revueltos,
a esta inundación que no dejó una casa en pie,
aún respiramos aunque estamos a cielo abierto
y con un beso menos que ayer.
Estamos naufragando desde hace varias corrientes de mar,
han pasado varios barcos y seguimos a la deriva,
las brújulas al fin se fueron a volar
cuando descubrieron que un buen Norte era sueño suicida.
No sé por qué seguimos discutiendo,
si de por sí ya no hay arreglo en este asilo,
estamos locos si pretendemos salir a tiempo
de la consulta con el destino.
No me quites el sueño y prometo no quitarte la ropa,
no me mires que tengo miedo
de sentir culpa por dejarte sola
en este agujero de falsas ilusiones,
sólo falta que te vuelvas loca
y me des un beso para callar rumores.
Caemos en un abismo como Alicia tras el conejo
y sembramos una huerta con espinas y sal,
llegamos temprano a la hora del té sin quererlo
y aunque hay de todo no hay ni un trozo de pan.
El amor se parece a un loco que escapaba de la cárcel
pensando que no estaba en libertad,
pero al salir a media calle
descubrió que no había nada que recordar.
No sé por qué sigo besándote en la boca
si no tiene ya un buen sabor para mí,
hazme el favor y ponte la ropa
que tengo ganas de dormir.
a esta inundación que no dejó una casa en pie,
aún respiramos aunque estamos a cielo abierto
y con un beso menos que ayer.
Estamos naufragando desde hace varias corrientes de mar,
han pasado varios barcos y seguimos a la deriva,
las brújulas al fin se fueron a volar
cuando descubrieron que un buen Norte era sueño suicida.
No sé por qué seguimos discutiendo,
si de por sí ya no hay arreglo en este asilo,
estamos locos si pretendemos salir a tiempo
de la consulta con el destino.
No me quites el sueño y prometo no quitarte la ropa,
no me mires que tengo miedo
de sentir culpa por dejarte sola
en este agujero de falsas ilusiones,
sólo falta que te vuelvas loca
y me des un beso para callar rumores.
Caemos en un abismo como Alicia tras el conejo
y sembramos una huerta con espinas y sal,
llegamos temprano a la hora del té sin quererlo
y aunque hay de todo no hay ni un trozo de pan.
El amor se parece a un loco que escapaba de la cárcel
pensando que no estaba en libertad,
pero al salir a media calle
descubrió que no había nada que recordar.
No sé por qué sigo besándote en la boca
si no tiene ya un buen sabor para mí,
hazme el favor y ponte la ropa
que tengo ganas de dormir.