yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Y si al final del arcoiris no estas tú?
¿Y si toda la espera es solo un rumor desesperado?
¿Si al final de dos o tres naufragios son tus islas un abrojo?...
Cuando al final de todas las demoras asome tan solo
la nariz de tu zapato
y solo quede el furgón de tu aroma
para guiar mis pasos,
si quedan al final del día tus rastros apagados
y en alguna camisa azul la huella de tus labios;
si al pasar de todo
volvemos a marchar como dos desconocidos
esperando el olvido donde volvamos a encontrarnos.
Si nuestro todo se funde con la nada
y tenemos que volver a exhibir las soledades,
si al sol de algún domingo le agobian tus incendios
y descubras que a tu frío mi fuego lo congela:
Tendrás para el camino el polvo de mis pasos,
tendré para tu olvido la celda de tus besos
y aunque las tormentas de arena castiguen nuestros ojos
habremos de alegrarnos de este amor de locos.
¿Y si toda la espera es solo un rumor desesperado?
¿Si al final de dos o tres naufragios son tus islas un abrojo?...
Cuando al final de todas las demoras asome tan solo
la nariz de tu zapato
y solo quede el furgón de tu aroma
para guiar mis pasos,
si quedan al final del día tus rastros apagados
y en alguna camisa azul la huella de tus labios;
si al pasar de todo
volvemos a marchar como dos desconocidos
esperando el olvido donde volvamos a encontrarnos.
Si nuestro todo se funde con la nada
y tenemos que volver a exhibir las soledades,
si al sol de algún domingo le agobian tus incendios
y descubras que a tu frío mi fuego lo congela:
Tendrás para el camino el polvo de mis pasos,
tendré para tu olvido la celda de tus besos
y aunque las tormentas de arena castiguen nuestros ojos
habremos de alegrarnos de este amor de locos.