Se escucha.
Esta a la puerta.
Él lucha
una causa muerta.
La rabia en su fauces
la sabia sin causes
se apuesta la existencia
en esta nueva experiencia.
El dolor le trajo poder
al color ya no quiere ver
todo pinta a soledad
y en su alma la oquedad.
Después de la batalla, sin su amada
su alma le estalla, no le importa nada.
Ahora que no tiene nada que perder
lo invade la determinación de no ceder.
Por las heridas derrama su poca sangre
y a sacudidas de bota con vinagre
cauteriza su piel. Y aquellas sensaciones
las deja ir sin rezos ni oraciones.
Busca nuevas contiendas
que inviten a la muerte.
Arduas rutas y temerarias sendas
serán su nueva suerte.
Y una vez que con su espada desenvainada
y pecho desnudo, su aliento en retirada
y ya roto el escudo.
levantará el honor de su antepasado
para gritar, Audaces, Fortuna Juvat!
y dejarse morir, no vencido pero sí cansado.
Esta a la puerta.
Él lucha
una causa muerta.
La rabia en su fauces
la sabia sin causes
se apuesta la existencia
en esta nueva experiencia.
El dolor le trajo poder
al color ya no quiere ver
todo pinta a soledad
y en su alma la oquedad.
Después de la batalla, sin su amada
su alma le estalla, no le importa nada.
Ahora que no tiene nada que perder
lo invade la determinación de no ceder.
Por las heridas derrama su poca sangre
y a sacudidas de bota con vinagre
cauteriza su piel. Y aquellas sensaciones
las deja ir sin rezos ni oraciones.
Busca nuevas contiendas
que inviten a la muerte.
Arduas rutas y temerarias sendas
serán su nueva suerte.
Y una vez que con su espada desenvainada
y pecho desnudo, su aliento en retirada
y ya roto el escudo.
levantará el honor de su antepasado
para gritar, Audaces, Fortuna Juvat!
y dejarse morir, no vencido pero sí cansado.
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