Malphast
Poeta recién llegado
Las manos atadas,
sola,
perdida,
¿Quién me guía?
Mis ojos cerrados,
no puedo ver,
quizás así los hados
me dejen vencer.
Lloro,
mi lágrima salada resbala
lenta por mi cara
y en mi barbilla,
tras un camino de desdicha,
se suicida.
¿Quiero yo sentir,
como mis lágrimas mueren,
como morí por ti?
No, lucho con mis manos
tadas a mi espalda,
segadas,
sangrantes,
anuncian mi muerte.
Lucho con mis ojos,
cosidos con alambres,
me duelen,
me arden.
¿Quieres matarme?
¡Ven a buscarme!
Me encontrarás,
bañada en sangre,
y sonriente.
Para devolverte,
una a una
las heridas de mi vientre
y la locura de mi mente.
sola,
perdida,
¿Quién me guía?
Mis ojos cerrados,
no puedo ver,
quizás así los hados
me dejen vencer.
Lloro,
mi lágrima salada resbala
lenta por mi cara
y en mi barbilla,
tras un camino de desdicha,
se suicida.
¿Quiero yo sentir,
como mis lágrimas mueren,
como morí por ti?
No, lucho con mis manos
tadas a mi espalda,
segadas,
sangrantes,
anuncian mi muerte.
Lucho con mis ojos,
cosidos con alambres,
me duelen,
me arden.
¿Quieres matarme?
¡Ven a buscarme!
Me encontrarás,
bañada en sangre,
y sonriente.
Para devolverte,
una a una
las heridas de mi vientre
y la locura de mi mente.
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