Clavando las pezuñas
contra el suelo,
cabalgo de lo sobrio
a la locura,
irrumpo, como raudo
corcel,
abarcando la luz
en la llanura,
derramando la mente
de mi ser
sobre el tinte que produce
sombra oscura,
y llegado a esta planicie
de susurros,
agitado por el viento
de bahía,
habitante soy
del desconcierto,
espasmos de dolor
corren mi vida,
a tientas voy a ras
de las paredes,
buscando la hendidura
del deseo,
penetro con placer
entre su bruma
y pierdo de mi ser,
todo recuerdo.
contra el suelo,
cabalgo de lo sobrio
a la locura,
irrumpo, como raudo
corcel,
abarcando la luz
en la llanura,
derramando la mente
de mi ser
sobre el tinte que produce
sombra oscura,
y llegado a esta planicie
de susurros,
agitado por el viento
de bahía,
habitante soy
del desconcierto,
espasmos de dolor
corren mi vida,
a tientas voy a ras
de las paredes,
buscando la hendidura
del deseo,
penetro con placer
entre su bruma
y pierdo de mi ser,
todo recuerdo.