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Lolita

♥ Lady Blood ♥

Poeta recién llegado
Yo quería ser tu lolita, tu niña hecha mujer
Quería que me desearas todas las noches
Con una mirada de tus ojos azules, como la de aquella vez
Yo, por siempre, caería rendida ante ti

Tú tenías 22, desde hace mucho tiempo, y yo 15, desde hace 1 mes
Eras nuevo, eras un extraño… eras el mismo demonio
Jamás había escuchado la palabra amor
La escuche de tus labios y me hiciste saber lo que era

Me enseñaste a odiar las muñecas
Y amar las cadenas que me sujetaban a la cama
Provocaste en mí una adicción a tus labios
Dependiente a tus dulces halagos
A tus caricias amorosas de todas las noches

Contigo quería jugar a ser mujer
A no querer caramelos, a suplicar por el sexo
Me vestías siempre con lazos, moños y encajes
De todos colores: blanco, azul, violeta, rojo… negro
Sabias cuanto odiaba el rosa, el color de la princesa que nunca desee ser

Una tarde me demostraste que me amabas:
Esa tarde en que la inocencia se perdió entre lágrimas, sudor y sangre
La ternura se volvió perversión, como un ángel caído
Mi rostro no mostraba ya ingenuidad, si no la dulce mezcla del dolor y el placer
Las risas se transformaron en suspiros y los gritos de dolor en gemidos

Mejillas ruborizadas por el movimiento de mis caderas en tu pelvis
Las gotas de sudor que adornaban nuestra piel parecían diamantes
Que a la luz de la luna, causaba envidia
Llamaste adorado infierno a nuestro delito
Y a mi oído susurraste: Mi muñeca, mi princesa del mal… mi ángel de pecado

Y así cada momento en que estábamos solos
Devorabas hambriento mis labios, dejando marcas a su paso
Te embriagabas con mi perfume de nostalgia a mi infancia
Ambos abrazados por la melodía de una caja musical

Te volvías loco cuando enterraba mis uñas coloreadas de negro en tu espalda
Cuando veías mi cuerpo temblar de emoción bajo el tuyo
Aun no me acostumbraba a que profanaras mi intimidad
El dolor se hacia presente en cada embestida
Mordías, lamía y besabas mis pechos… eso también dolía
Pero todo lo valía por esa mirada tuya, llena de amor y ternura
Esas dulces palabras adornadas con tu fuerte pero dulce voz:
“Tranquila mi dulce ninfa, no todo es dolor”

Los largos cabellos ébanos que se pegaban a la piel, tuyos y míos
Se fundían nuestros cuerpos, las miradas, los corazones
No sabíamos como había pasado esto, pero ya era inolvidable este cariño
Así pasaron los meses… pero nunca nos separamos
Una noche, me diste la vida eterna… dolió, y mucho
La sangre, mi sangre mancho el vestido blanco, de shiroi pase a horror
Cubriste con tu mano mi boca, evitando que gritara
Terminaste de beber mi sangre y ahogaste mis palabras con un beso
Quise hacerte sentir dolor y mordí tu lengua haciéndola sangrar
Un quejido entre gemidos salio de ti, te dolió… y lo disfrutaste
Tu sangre y la mía mezcladas en las bocas de ambos
Un beso inmortal…
Estaba segura que todo mi dolor valió la pena, ya nada nos separaría
Ni siquiera la muerte, nosotros ya estamos mas allá de eso
Ya soy eternamente tuya

Tú tienes 22, desde hace mucho tiempo, y yo 15, desde hoy y para siempre
El principio de una eternidad juntos, que hermoso será
¿Aburrida? ¿Monótona? ¿Cansada? No, jamás
Yo te amo, tú a mí… y es lo que ambos queríamos
Así pasaron los años… pero nunca se olvido la pasión
Así pasaron mil años… pero nunca nuestro amor
 
ayer niña, hoy mujer
¿porqué tan rápido tuvo que ser?
¿porqué apurar el momento de crecer?
ayer una simple niña y hoy toda una mujer.

un relato conmovedor.

a veces, en esos momentos, olvidamos que las mujeres sienten como nosotros.

un placer recorrer tus líneas.

un gran saludo.
 
♥ lady blood ♥;2307237 dijo:
yo quería ser tu lolita, tu niña hecha mujer
quería que me desearas todas las noches
con una mirada de tus ojos azules, como la de aquella vez
yo, por siempre, caería rendida ante ti

tú tenías 22, desde hace mucho tiempo, y yo 15, desde hace 1 mes
eras nuevo, eras un extraño… eras el mismo demonio
jamás había escuchado la palabra amor
la escuche de tus labios y me hiciste saber lo que era

me enseñaste a odiar las muñecas
y amar las cadenas que me sujetaban a la cama
provocaste en mí una adicción a tus labios
dependiente a tus dulces halagos
a tus caricias amorosas de todas las noches

contigo quería jugar a ser mujer
a no querer caramelos, a suplicar por el sexo
me vestías siempre con lazos, moños y encajes
de todos colores: Blanco, azul, violeta, rojo… negro
sabias cuanto odiaba el rosa, el color de la princesa que nunca desee ser

una tarde me demostraste que me amabas:
esa tarde en que la inocencia se perdió entre lágrimas, sudor y sangre
la ternura se volvió perversión, como un ángel caído
mi rostro no mostraba ya ingenuidad, si no la dulce mezcla del dolor y el placer
las risas se transformaron en suspiros y los gritos de dolor en gemidos

mejillas ruborizadas por el movimiento de mis caderas en tu pelvis
las gotas de sudor que adornaban nuestra piel parecían diamantes
que a la luz de la luna, causaba envidia
llamaste adorado infierno a nuestro delito
y a mi oído susurraste: Mi muñeca, mi princesa del mal… mi ángel de pecado

y así cada momento en que estábamos solos
devorabas hambriento mis labios, dejando marcas a su paso
te embriagabas con mi perfume de nostalgia a mi infancia
ambos abrazados por la melodía de una caja musical

te volvías loco cuando enterraba mis uñas coloreadas de negro en tu espalda
cuando veías mi cuerpo temblar de emoción bajo el tuyo
aun no me acostumbraba a que profanaras mi intimidad
el dolor se hacia presente en cada embestida
mordías, lamía y besabas mis pechos… eso también dolía
pero todo lo valía por esa mirada tuya, llena de amor y ternura
esas dulces palabras adornadas con tu fuerte pero dulce voz:
“tranquila mi dulce ninfa, no todo es dolor”

los largos cabellos ébanos que se pegaban a la piel, tuyos y míos
se fundían nuestros cuerpos, las miradas, los corazones
no sabíamos como había pasado esto, pero ya era inolvidable este cariño
así pasaron los meses… pero nunca nos separamos
una noche, me diste la vida eterna… dolió, y mucho
la sangre, mi sangre mancho el vestido blanco, de shiroi pase a horror
cubriste con tu mano mi boca, evitando que gritara
terminaste de beber mi sangre y ahogaste mis palabras con un beso
quise hacerte sentir dolor y mordí tu lengua haciéndola sangrar
un quejido entre gemidos salio de ti, te dolió… y lo disfrutaste
tu sangre y la mía mezcladas en las bocas de ambos
un beso inmortal…
estaba segura que todo mi dolor valió la pena, ya nada nos separaría
ni siquiera la muerte, nosotros ya estamos mas allá de eso
ya soy eternamente tuya

tú tienes 22, desde hace mucho tiempo, y yo 15, desde hoy y para siempre
el principio de una eternidad juntos, que hermoso será
¿aburrida? ¿monótona? ¿cansada? No, jamás
yo te amo, tú a mí… y es lo que ambos queríamos
así pasaron los años… pero nunca se olvido la pasión
así pasaron mil años… pero nunca nuestro amor
mmmm muy original un placer leerla
 

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