La tenue luz entra en guerra
con las sombras en tu rostro
siendo inmutables los dos latidos negros
que fijamente observan los míos.
La Luna posada en tu piel
teñida de marfil y soledad
juguetea con tu vestido negro
acariciando el aire, quitándome la sed.
La habitación de mármol y pan de oro desaparece
cuando tus labios hacen hablar al viento
en completo silencio
devolviéndome el alma al cuerpo.
No hay ser divino alguno en aquél lugar
reina el latido de tu corazón en paz
en sombras y luces
allí y en mis realidades y sueños.
La inspiración para crear el cielo
fue el momento en que pronunciaste mi nombre
en ese instante todo infierno desapareció
mi orgullo murió; mi amor nació.
Remover los velos en tu cuerpo, en tu interior
te amo vestida de seda nocturna, te amo sin ella.
Mi espada y escudo siguen a tus labios.
Mis latidos dicen tu nombre.
con las sombras en tu rostro
siendo inmutables los dos latidos negros
que fijamente observan los míos.
La Luna posada en tu piel
teñida de marfil y soledad
juguetea con tu vestido negro
acariciando el aire, quitándome la sed.
La habitación de mármol y pan de oro desaparece
cuando tus labios hacen hablar al viento
en completo silencio
devolviéndome el alma al cuerpo.
No hay ser divino alguno en aquél lugar
reina el latido de tu corazón en paz
en sombras y luces
allí y en mis realidades y sueños.
La inspiración para crear el cielo
fue el momento en que pronunciaste mi nombre
en ese instante todo infierno desapareció
mi orgullo murió; mi amor nació.
Remover los velos en tu cuerpo, en tu interior
te amo vestida de seda nocturna, te amo sin ella.
Mi espada y escudo siguen a tus labios.
Mis latidos dicen tu nombre.
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