Osidiria
Poeta asiduo al portal
Los dolores llegan hasta nosotros
preñados de tristeza y con hambre de pesadillas,
nubes de tormenta cubren nuestras sábanas de melancolía
y la recibimos con una nada imparable disfrazada de estrella
flotando boca abajo sobre un lecho de furia
que poco a poco va corroyendo nuestras vidas.
Apuñalamos el aire con palabras profanas
sin altar alguno donde entrelazar nuestros dedos
en una oración coherente que nos devuelva la calma,
tenemos ojos colgados en una casa sin ventanas
donde en su tierra la luz se siente extranjera,
con una sobredosis de muerte en las venas
y el cartel de cerrado por defunción colgado en la frente.
Los abismos rondan la guarida del lobo,
llegan dispuestos a matar a sangre fría
a toda palabra que se resista al martirio de la mañana,
la noche se levanta entre gotas de sangre
que saltan de las cenizas de una vela apagada
y sobre los restos de la ruinas de los cielos
que un día no muy lejano
fueron los custodios de nuestros sueños y deseos.
preñados de tristeza y con hambre de pesadillas,
nubes de tormenta cubren nuestras sábanas de melancolía
y la recibimos con una nada imparable disfrazada de estrella
flotando boca abajo sobre un lecho de furia
que poco a poco va corroyendo nuestras vidas.
Apuñalamos el aire con palabras profanas
sin altar alguno donde entrelazar nuestros dedos
en una oración coherente que nos devuelva la calma,
tenemos ojos colgados en una casa sin ventanas
donde en su tierra la luz se siente extranjera,
con una sobredosis de muerte en las venas
y el cartel de cerrado por defunción colgado en la frente.
Los abismos rondan la guarida del lobo,
llegan dispuestos a matar a sangre fría
a toda palabra que se resista al martirio de la mañana,
la noche se levanta entre gotas de sangre
que saltan de las cenizas de una vela apagada
y sobre los restos de la ruinas de los cielos
que un día no muy lejano
fueron los custodios de nuestros sueños y deseos.