Danmilcot
Poeta asiduo al portal
Circulan con venda en los ojos los agentes del sistema,
plagando al mundo de ideas encontradas.
Sistema que con su humanismo tolera impudicias
mutilando la moral y diezmando el pudor,
en su presuntuosa civilización
encastrada en los marcos del boom contemporáneo,
ostentando la faz del dudoso progreso
que para ellos es certero.
Los primitivos, ocultos en letras, lucen más civilizados,
aunque si bien, refutan argumentos justicieros
con sus abogados graduados en universidades del diablo,
que dictan derechos torcidos
en sillas de prominencias, respetadas al honor de los títulos.
Éstos son el detrimento de la sociedad,
los parásitos bien vestidos que se comen la conciencia
que juzga entre lo bueno y lo malo.
Éstos propugnan derechos humanos desvirtuados
para apoyar la desviación de los hombres
que invertidos se creen con derechos absurdos.
¡Degenerados!, que arrastran el mundo a vanos principios;
que enrumban al averno a débiles desorientados,
por unos ideales despistados.
Se aberraron y consigo, el buen concepto de la verdad,
de la ética y el bienestar social.
Promulgaron nubladas teorías, venenosas
en certamen de supuestas ciencias,
que enseñan a oídos ingenuos,
los valores invertidos de esta sociedad,
que permite a los niños crecer en hogares homosexuales,
augurándonos a futura un mundo deplorable y patético
fundado en bases de barro,
porque el relevo ya viene impregnado de la mixtura de la depravación.
Éstos no escuchan la alarma apurada del desastre
que anuncia el cataclismo, extinguidor de la raza,
que se cierne incesante…
plagando al mundo de ideas encontradas.
Sistema que con su humanismo tolera impudicias
mutilando la moral y diezmando el pudor,
en su presuntuosa civilización
encastrada en los marcos del boom contemporáneo,
ostentando la faz del dudoso progreso
que para ellos es certero.
Los primitivos, ocultos en letras, lucen más civilizados,
aunque si bien, refutan argumentos justicieros
con sus abogados graduados en universidades del diablo,
que dictan derechos torcidos
en sillas de prominencias, respetadas al honor de los títulos.
Éstos son el detrimento de la sociedad,
los parásitos bien vestidos que se comen la conciencia
que juzga entre lo bueno y lo malo.
Éstos propugnan derechos humanos desvirtuados
para apoyar la desviación de los hombres
que invertidos se creen con derechos absurdos.
¡Degenerados!, que arrastran el mundo a vanos principios;
que enrumban al averno a débiles desorientados,
por unos ideales despistados.
Se aberraron y consigo, el buen concepto de la verdad,
de la ética y el bienestar social.
Promulgaron nubladas teorías, venenosas
en certamen de supuestas ciencias,
que enseñan a oídos ingenuos,
los valores invertidos de esta sociedad,
que permite a los niños crecer en hogares homosexuales,
augurándonos a futura un mundo deplorable y patético
fundado en bases de barro,
porque el relevo ya viene impregnado de la mixtura de la depravación.
Éstos no escuchan la alarma apurada del desastre
que anuncia el cataclismo, extinguidor de la raza,
que se cierne incesante…
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