jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
es obvio que arrepentirse de lo que sea
no sirve ni de puta mierda
pero...
gozando ya a estas alturas de mi vida
del dudoso privilegio de poder experimentar en carne propia
el desastroso efecto que, con el correr de los años
terminaron teniendo todas aquellas pendejas acciones
que en su momento me pareció una buena idea acometer,
no puedo menos de intentar imaginar a veces
-viéndome tan jodido y sumido en la indigencia
ya incapaz de trabajar y casi inválido-
qué habría pasado si, por ejemplo
el lugar de gastarme todo el puto dinero que me gasté
a lo largo de los treintaitantos años que duró mi período bohemio
hubiera podido guardar en el banco, digamos,
siquiera hubiese sido el 1% de esa cantidad;
el insignificante 1% de los miles y miles de pesos
que despilfarré a lo pendejo comprando bebidas alcohólicas
para ingerirlas casi siempre en la grata compañía
de cabrones que se decían mis amigos para beber a mis expensas
conocidos del vecindario, parientes que nunca acabé de saber
a qué rama de la familia pertenecían, advenedizos de pronto llegados
de todos los puntos cardinales
y las imprescindibles furcias y mujerzuelas
que tan buen ambiente logran crear siempre que se trata de ponerse el pedo;
el miserable 1% de todos los malditos millones
que le suministré a las meseras, ligonas, teivoleras y putas
con las que en determinado momento estuve involucrado
ya fuera sólo durante unas horas, una semana e incluso
años en el caso de una tal mayra y una tal beatriz y
la perra amargada de la eufrosina, con la que incluso
tuve algunos hijos;
el jodido 1% de los dos millones
que se me fueron en comprarle una casa y una ford explorer último modelo
a la perra amargada de la eufrosina cuando ella me puso un ultimatum
amenazándome con privarme de su culo en aquella feliz y romántica época
donde yo la amaba a tal punto y estaba tan encoñado con la hija de puta
que habría sido capaz de matarme si ella me hubiera dejado
-después me corrió de la puta casa y acabó metiendo en ella
a un pendejo veinteañero al que mantenía con la pensión de nuestro divorcio-
el ridículo 1%
de lo que perdí cuando derrapé sobre el asfalto mojado en mi vw recién comprado
aquella madrugada lluviosa, hace ya cosa de 18 años
manejando brutalmente alcoholizado y a más de 120 por hora
yendo luego a chocar contra un poste de la luz y haciendo mierda el puto vw
haciendo mierda el poste de la luz y haciendo mierda una buena parte de mi dentadura;
el miserable 1% del medio millón
que tuve que desembolsar por concepto de pago de abogados y multas y reparación del daño
que le ocasioné metiéndole una navaja en la región abdominal
a una tipa idéntica a jennifer lopez a la que conocí en un bar
y que ya en el cuarto de hotel donde la había convencido de irnos a pasar "un buen rato"
resultó que no era tipa, sino un pinche cabrón que debajo de la falda
ocultaba un pedazo de verga que nomás de verla te cagabas;
el despreciable, ínfimo 1%
del total correspondiente a la interminable serie de váuchers de american express
expedidos por restaurantes de moda, bares finolis junto a la playa
tiendas de ropa exclusiva, zapaterías, hoteles en cancún y acapulco
aerolíneas, agencias de renta de autos, salas de masaje
que en su momento tuve que firmar para complacer determinado caprichito
de viajar, estrenar un puto vestido o tragarse unas pinches crepas suzette a la crema irlandesa
que pudiese haber tenido quienquiera fuese la tipa de turno con quien saliera entonces;
el insustancial 1%
de los 50 millones que me dejó mi abuela
y que me las arreglé para hacer desaparecer en menos de 2 años
-junto con un terreno de 20 hectáreas y 300 vacas lecheras-
mediante el simple expediente de empujarme un par de litros de tequila cada noche
instalado en la zona premium del conejitas bum bum
-donde por la módica suma de 3000 mil pesos tienes derecho
a meterle un dedo en el coño a cualquiera de la docena de teivoleras que trabajan en dicho lugar-;
el jodido 1% de todo el puto dineral que me gasté
en la gasolina que necesitaba el carro para recorrer cada día
una hora de carretera de ida y otra de vuelta durante los más de dos años
que estuve yendo fielmente a casa de aurora sólo para verla un rato y platicar
sentados en la banqueta abajo de un puto árbol como dos idiotas adolescentes
total para que al final no me diera el culo más que diez o doce veces
y me terminara mandando a la mierda "por ser un puto viejo degenerado
que en lo único que piensa es en llevarme a la cama y cogerme"
el 1% nomás, me digo ahora
que no tengo ni un puto cartón en qué caerme muerto
.
no sirve ni de puta mierda
pero...
gozando ya a estas alturas de mi vida
del dudoso privilegio de poder experimentar en carne propia
el desastroso efecto que, con el correr de los años
terminaron teniendo todas aquellas pendejas acciones
que en su momento me pareció una buena idea acometer,
no puedo menos de intentar imaginar a veces
-viéndome tan jodido y sumido en la indigencia
ya incapaz de trabajar y casi inválido-
qué habría pasado si, por ejemplo
el lugar de gastarme todo el puto dinero que me gasté
a lo largo de los treintaitantos años que duró mi período bohemio
hubiera podido guardar en el banco, digamos,
siquiera hubiese sido el 1% de esa cantidad;
el insignificante 1% de los miles y miles de pesos
que despilfarré a lo pendejo comprando bebidas alcohólicas
para ingerirlas casi siempre en la grata compañía
de cabrones que se decían mis amigos para beber a mis expensas
conocidos del vecindario, parientes que nunca acabé de saber
a qué rama de la familia pertenecían, advenedizos de pronto llegados
de todos los puntos cardinales
y las imprescindibles furcias y mujerzuelas
que tan buen ambiente logran crear siempre que se trata de ponerse el pedo;
el miserable 1% de todos los malditos millones
que le suministré a las meseras, ligonas, teivoleras y putas
con las que en determinado momento estuve involucrado
ya fuera sólo durante unas horas, una semana e incluso
años en el caso de una tal mayra y una tal beatriz y
la perra amargada de la eufrosina, con la que incluso
tuve algunos hijos;
el jodido 1% de los dos millones
que se me fueron en comprarle una casa y una ford explorer último modelo
a la perra amargada de la eufrosina cuando ella me puso un ultimatum
amenazándome con privarme de su culo en aquella feliz y romántica época
donde yo la amaba a tal punto y estaba tan encoñado con la hija de puta
que habría sido capaz de matarme si ella me hubiera dejado
-después me corrió de la puta casa y acabó metiendo en ella
a un pendejo veinteañero al que mantenía con la pensión de nuestro divorcio-
el ridículo 1%
de lo que perdí cuando derrapé sobre el asfalto mojado en mi vw recién comprado
aquella madrugada lluviosa, hace ya cosa de 18 años
manejando brutalmente alcoholizado y a más de 120 por hora
yendo luego a chocar contra un poste de la luz y haciendo mierda el puto vw
haciendo mierda el poste de la luz y haciendo mierda una buena parte de mi dentadura;
el miserable 1% del medio millón
que tuve que desembolsar por concepto de pago de abogados y multas y reparación del daño
que le ocasioné metiéndole una navaja en la región abdominal
a una tipa idéntica a jennifer lopez a la que conocí en un bar
y que ya en el cuarto de hotel donde la había convencido de irnos a pasar "un buen rato"
resultó que no era tipa, sino un pinche cabrón que debajo de la falda
ocultaba un pedazo de verga que nomás de verla te cagabas;
el despreciable, ínfimo 1%
del total correspondiente a la interminable serie de váuchers de american express
expedidos por restaurantes de moda, bares finolis junto a la playa
tiendas de ropa exclusiva, zapaterías, hoteles en cancún y acapulco
aerolíneas, agencias de renta de autos, salas de masaje
que en su momento tuve que firmar para complacer determinado caprichito
de viajar, estrenar un puto vestido o tragarse unas pinches crepas suzette a la crema irlandesa
que pudiese haber tenido quienquiera fuese la tipa de turno con quien saliera entonces;
el insustancial 1%
de los 50 millones que me dejó mi abuela
y que me las arreglé para hacer desaparecer en menos de 2 años
-junto con un terreno de 20 hectáreas y 300 vacas lecheras-
mediante el simple expediente de empujarme un par de litros de tequila cada noche
instalado en la zona premium del conejitas bum bum
-donde por la módica suma de 3000 mil pesos tienes derecho
a meterle un dedo en el coño a cualquiera de la docena de teivoleras que trabajan en dicho lugar-;
el jodido 1% de todo el puto dineral que me gasté
en la gasolina que necesitaba el carro para recorrer cada día
una hora de carretera de ida y otra de vuelta durante los más de dos años
que estuve yendo fielmente a casa de aurora sólo para verla un rato y platicar
sentados en la banqueta abajo de un puto árbol como dos idiotas adolescentes
total para que al final no me diera el culo más que diez o doce veces
y me terminara mandando a la mierda "por ser un puto viejo degenerado
que en lo único que piensa es en llevarme a la cama y cogerme"
el 1% nomás, me digo ahora
que no tengo ni un puto cartón en qué caerme muerto
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