mariano dupont
Poeta fiel al portal
LOS ALELÍES
Tenía alelíes rojos y dorados
en mi mano
cuando protegí su pelo
del Sol de enero.
Y los tenía blancos
por sentirlos
mas puros y frescos
cuando recibí su último beso
en el ardor de febrero.
Sus ojos estaban ausentes
y en su pupila estaba
todo el olvido
con la mirada distante
y con su pensamiento
en la lejanía.
Tuvo pena de mi pena
y vi en su tristeza espinas
pero también lágrimas
dulces de recuerdos
caer una a una
por sus mejillas
en la tarde del adiós.
Me gustaban los alelíes
me dijo
pero ahora me gustan
la rosa y el jazmín
para mi pelo
y para mi santo de marfil.
Mientras el silencio
giraba redondo
en el calor del día entero
y el Sol también giraba
en una canción de desconsuelo.
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Tenía alelíes rojos y dorados
en mi mano
cuando protegí su pelo
del Sol de enero.
Y los tenía blancos
por sentirlos
mas puros y frescos
cuando recibí su último beso
en el ardor de febrero.
Sus ojos estaban ausentes
y en su pupila estaba
todo el olvido
con la mirada distante
y con su pensamiento
en la lejanía.
Tuvo pena de mi pena
y vi en su tristeza espinas
pero también lágrimas
dulces de recuerdos
caer una a una
por sus mejillas
en la tarde del adiós.
Me gustaban los alelíes
me dijo
pero ahora me gustan
la rosa y el jazmín
para mi pelo
y para mi santo de marfil.
Mientras el silencio
giraba redondo
en el calor del día entero
y el Sol también giraba
en una canción de desconsuelo.
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