Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Mira como cae la escarcha
pequeña y helada,
lagrimas del cielo.
Sobre nosotros una alfombra blanca
sin palabras y sin movernos,
se forma un albino velo.
Mientras la nieve nos sepulta
en quietud absoluta,
somos témpanos de hielo.
Tu voz enmudecida
escucho en el silencio,
congelados en el frío eterno.
Debajo la gélida tundra
faltos de aliento,
somos los copos del invierno.
En una cuna nevada
inmersos en el sueño,
nos arrulla el viento externo.
Yaceremos siempre juntos
como amantes exánimes,
unidos incluso en las manos de la muerte.
Inseparables en vida
ni siquiera la frialdad de la inevitable,
consigue separar nuestro amor ardiente.
Mira como ascienden los cristales de escarcha
que nuestros espíritus llevan
hacia la bóveda celeste.
Con nuestros cuerpos bajo la nieve
y nuestras animas en otra esfera,
seremos amantes más allá de las estrellas.
pequeña y helada,
lagrimas del cielo.
Sobre nosotros una alfombra blanca
sin palabras y sin movernos,
se forma un albino velo.
Mientras la nieve nos sepulta
en quietud absoluta,
somos témpanos de hielo.
Tu voz enmudecida
escucho en el silencio,
congelados en el frío eterno.
Debajo la gélida tundra
faltos de aliento,
somos los copos del invierno.
En una cuna nevada
inmersos en el sueño,
nos arrulla el viento externo.
Yaceremos siempre juntos
como amantes exánimes,
unidos incluso en las manos de la muerte.
Inseparables en vida
ni siquiera la frialdad de la inevitable,
consigue separar nuestro amor ardiente.
Mira como ascienden los cristales de escarcha
que nuestros espíritus llevan
hacia la bóveda celeste.
Con nuestros cuerpos bajo la nieve
y nuestras animas en otra esfera,
seremos amantes más allá de las estrellas.
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