Jose R
Poeta que considera el portal su segunda casa
Brotan los innumerables latidos
en el pecho de mi senda,
adentrándome en los adentros
de los paraísos nacientes
de tus bellos sueños fragantes,
allá en la desembocadura de
la madrugada implantar los
suspiros de mi alma.
Desvelando las raíces de
la noche impregnadas por
los enjambres que fragancia
y evocan el hermoso navegar
de tus prendidos palpitantes besos,
rociar el alba con tu detallado
romance cautivador, a tu vera
recorrer cada instante del
amanecer con la alegría de tu
viviente alentadora sonrisa.
Yo sumergido en tus francas
preciosas pupilas subsisto, contagiando
de amor los anhelos de mi corazón,
la visión de mis ojos alumbraste
bienamada hermosura, nutrirme
de tu crepúsculo fuego femenino
envolvente, desatas la fiel
armonía de la felicidad,
surgiendo vida del más
eterno efímero amor.
en el pecho de mi senda,
adentrándome en los adentros
de los paraísos nacientes
de tus bellos sueños fragantes,
allá en la desembocadura de
la madrugada implantar los
suspiros de mi alma.
Desvelando las raíces de
la noche impregnadas por
los enjambres que fragancia
y evocan el hermoso navegar
de tus prendidos palpitantes besos,
rociar el alba con tu detallado
romance cautivador, a tu vera
recorrer cada instante del
amanecer con la alegría de tu
viviente alentadora sonrisa.
Yo sumergido en tus francas
preciosas pupilas subsisto, contagiando
de amor los anhelos de mi corazón,
la visión de mis ojos alumbraste
bienamada hermosura, nutrirme
de tu crepúsculo fuego femenino
envolvente, desatas la fiel
armonía de la felicidad,
surgiendo vida del más
eterno efímero amor.