Parece que, al igual que el hombre, otros animales poseen esta facultad de almacenar y retener las ideas que entran en la mente en grado considerable. No me cabe la menor duda de que los pájaros, para no recurrir a otros ejemplos, poseen percepción y retienen ideas en su memoria que usan como modelos, cuando aprenden algunas tonadillas poniendo un especial empeño en acertar en las notas musicales.
Pues me resulta imposible pensar que se esforzarán por ajustar sus voces a notas (como claramente lo hacen) de las que no tuvieron ninguna idea. Porque, aunque yo admita que el sonido provoca mecánicamente cierto movimiento de los espíritus animales en el cerebro de esos pájaros cuando se está interpretando la melodía, y que ese movimiento pudiera prolongarse hasta los músculos de las alas, de manera tal que el pájaro se ahuyentara instintivamente por ciertos ruidos, ya que ello podría contribuir a su conservación; sin embargo, no se podrá aducir esto como razón para explicar por qué, al interpretar una melodía al pájaro, y menos aún cuando la música ha cesado, eso debería provocar mecánicamente un movimiento, en los órganos de la voz del pájaro, movimiento que lo lleva a imitar las notas de un sonido extraño, no siendo de ninguna utilidad para su conservación esta imitación.
Y no puede presuponerse, y menos aún probarse, con algún motivo razonable, que los pájaros pudieran, careciendo de razón y de memoria, acercarse de manera lenta y gradual a una melodía que les fue interpretada ayer; ya que, si no conservaran ninguna idea de ella en la memoria, no estaría presente en parte alguna, y, por tanto, difícilmente pudiera ser para ellos un modelo a imitar, y al que acercarse por medio de ensayos repetidos.
Porque no hay razón para que el sonido de una flauta les deje una huella en el cerebro, el cual no podrá producir unos sonidos similares en el primer momento, sino sólo después de ciertos ensayos posteriores que los pájaros se empeñan en hacer, una vez que han oído la flauta; y, por otra parte, es imposible imaginar por qué los sonidos que ellos mismos producen no habrían de dejar una huella, del mismo modo que aquellas huellas que deja el sonido de la flauta y que éstos imitan.
JL
Pues me resulta imposible pensar que se esforzarán por ajustar sus voces a notas (como claramente lo hacen) de las que no tuvieron ninguna idea. Porque, aunque yo admita que el sonido provoca mecánicamente cierto movimiento de los espíritus animales en el cerebro de esos pájaros cuando se está interpretando la melodía, y que ese movimiento pudiera prolongarse hasta los músculos de las alas, de manera tal que el pájaro se ahuyentara instintivamente por ciertos ruidos, ya que ello podría contribuir a su conservación; sin embargo, no se podrá aducir esto como razón para explicar por qué, al interpretar una melodía al pájaro, y menos aún cuando la música ha cesado, eso debería provocar mecánicamente un movimiento, en los órganos de la voz del pájaro, movimiento que lo lleva a imitar las notas de un sonido extraño, no siendo de ninguna utilidad para su conservación esta imitación.
Y no puede presuponerse, y menos aún probarse, con algún motivo razonable, que los pájaros pudieran, careciendo de razón y de memoria, acercarse de manera lenta y gradual a una melodía que les fue interpretada ayer; ya que, si no conservaran ninguna idea de ella en la memoria, no estaría presente en parte alguna, y, por tanto, difícilmente pudiera ser para ellos un modelo a imitar, y al que acercarse por medio de ensayos repetidos.
Porque no hay razón para que el sonido de una flauta les deje una huella en el cerebro, el cual no podrá producir unos sonidos similares en el primer momento, sino sólo después de ciertos ensayos posteriores que los pájaros se empeñan en hacer, una vez que han oído la flauta; y, por otra parte, es imposible imaginar por qué los sonidos que ellos mismos producen no habrían de dejar una huella, del mismo modo que aquellas huellas que deja el sonido de la flauta y que éstos imitan.
JL