Mercedes
Poeta adicto al portal
Los años que la quiero
Ya llegó el invierno
y aún se rehúsa en dejarla mi pecho.
Aunque voy de plegaria a plegaria,
el cielo no escucha mis lamentos.
A la distancia las horas son por ella;
el claustro en mi vida es por ella
y doliente es la pena de no tenerla.
Se filtra por medio de sus palabras
y llega a enterrarse en el alma,
aunque a gritos su amor me niega, amarga.
Ya en primavera veo las flores crecer
y en mí, veo un sufrir otra vez.
Me enveneno por toda nostalgia,
que a través de ella, llega a la distancia.
Me sollozan los pasos al andar
detrás de este amor deseado.
Y por este dolor callo,
para no hacerla creer que aún la amo.
Los años pasan y el verano atraviesa
los días con una oscuridad ya definida.
Esos días donde el tiempo marca
las horas con una tristeza escrita y difundida.
En la culpa de mis culpas de querer tenerla viva,
viva en mí, a pesar de la agonía.
Ya llegó el invierno
y aún se rehúsa en dejarla mi pecho.
Aunque voy de plegaria a plegaria,
el cielo no escucha mis lamentos.
A la distancia las horas son por ella;
el claustro en mi vida es por ella
y doliente es la pena de no tenerla.
Se filtra por medio de sus palabras
y llega a enterrarse en el alma,
aunque a gritos su amor me niega, amarga.
Ya en primavera veo las flores crecer
y en mí, veo un sufrir otra vez.
Me enveneno por toda nostalgia,
que a través de ella, llega a la distancia.
Me sollozan los pasos al andar
detrás de este amor deseado.
Y por este dolor callo,
para no hacerla creer que aún la amo.
Los años pasan y el verano atraviesa
los días con una oscuridad ya definida.
Esos días donde el tiempo marca
las horas con una tristeza escrita y difundida.
En la culpa de mis culpas de querer tenerla viva,
viva en mí, a pesar de la agonía.