La mirada del angel
Poeta recién llegado
Querido abuelo, no se si esta carta te llegará algún día pero la escribo con todo el cariño y tristeza del mundo.
Ahora que llega el verano asoman a mi mente miles de recuerdos compartidos con tigo y me pregunto donde estarás
No sabes abuelo cuanto te echo de menos.
Te acuerdas cuando nos sentábamos juntos en el balcón a ver el atardecer y mirar las golondrinas sobrevolar la calle con sus gritos de alegría, ¿lo recuerdas?.
No se si esto servirá de algo, pero desde tu partida he llorado mucho y cada día te echo más de menos.
Sin ti a mi lado, perdí totalmente el rumbo porque las velas de mi barco volaron al cielo; y lo que más me duele es que te fueras sin un adiós, el no haber estado a tu lado en el momento en el que te fuiste, dejándonos a todos esperándote en casa, diciendo ahora vuelvo-.
Echo de menos nuestras conversaciones mantenidas mientras nuestros ojos se perdían en el horizonte y caía el atardecer sobre el caluroso día.
Echo de menos los días de playa a tu lado, y esos baños interminables, te encantaba la playa y a mi me encantaba verte feliz, observando cada cosa con ojos de niño, porque aunque para los demás solo fueras un viejo, para mí eras un niño, eras MI AZUL MIRADA DE MAR, ¿te acuerdas?.
Tal vez algún día nos volvamos a encontrar en esa playa, al atardecer, cuando las golondrinas sobrevuelen el cielo.
Mientras tanto, seguiré mirando al cielo, porque de alguna manera se que tu me estas observando con esos ojos de niño, asomado a los balcones de las nubes.
Abuelo ya son dos veranos sin ti, te quiero, te quiero.
Ahora que llega el verano asoman a mi mente miles de recuerdos compartidos con tigo y me pregunto donde estarás
No sabes abuelo cuanto te echo de menos.
Te acuerdas cuando nos sentábamos juntos en el balcón a ver el atardecer y mirar las golondrinas sobrevolar la calle con sus gritos de alegría, ¿lo recuerdas?.
No se si esto servirá de algo, pero desde tu partida he llorado mucho y cada día te echo más de menos.
Sin ti a mi lado, perdí totalmente el rumbo porque las velas de mi barco volaron al cielo; y lo que más me duele es que te fueras sin un adiós, el no haber estado a tu lado en el momento en el que te fuiste, dejándonos a todos esperándote en casa, diciendo ahora vuelvo-.
Echo de menos nuestras conversaciones mantenidas mientras nuestros ojos se perdían en el horizonte y caía el atardecer sobre el caluroso día.
Echo de menos los días de playa a tu lado, y esos baños interminables, te encantaba la playa y a mi me encantaba verte feliz, observando cada cosa con ojos de niño, porque aunque para los demás solo fueras un viejo, para mí eras un niño, eras MI AZUL MIRADA DE MAR, ¿te acuerdas?.
Tal vez algún día nos volvamos a encontrar en esa playa, al atardecer, cuando las golondrinas sobrevuelen el cielo.
Mientras tanto, seguiré mirando al cielo, porque de alguna manera se que tu me estas observando con esos ojos de niño, asomado a los balcones de las nubes.
Abuelo ya son dos veranos sin ti, te quiero, te quiero.