los bastardos de Dios

necros73

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los bastardos de Dios



Prólogo

La ronda de los depravados. Los rotos, los que se ocultan de la luz. Vicios privados, placeres ocultos. Perversa lujuria, que se nutre del alma oscura.Enmascarados de normalidad, ocultan prohibidos deseos, inconfesables apetitos, guiando sus impulsos. Seres impuros que se ocultan en las sombras. Desgarrados por la culpa se debaten entre arrepentirse y negar sus desviaciones, sus culposos pecados, o entregarse gozosos, sin culpa a satisfacer sus gustos malsanos.


I

Observa su inocencia…

Su candor,

angelical belleza

que me seduce.

Inmaculadas,

virginales,

pequeños querubines.

Al verlas

irrefrenables deseos

embriagan mi alma.

Desearlas, poseerlas, mancillarlas…

Es lujuria que quema mi ser,

nñas que roban mi cordura,

enferma pasión

que llena mis noches de masturbación.


II

Las veo…

Las observo

No se ocultan

Se ofrecen a mi

Se visten para mi

Sonríen para mi

Soy su dueño

Su amante

Me invitan a amarlas

las vigilo

Las observo e imagino

Mi piel en su piel

Mi poder dando sentido a su insignificancia.

De vez en vez

Escojo una,

La indicada,

A la dueña de mi insomnio.

De madrugada

La visitamos

Mi erecciòn,

Mi cuchillo y yo

La hacemos nuestra hasta el amanecer

Un beso y la firma carmesì de mis amorosos trazos

Son el dulce legado de nuestro amar.


III

Silencio…

Frìas al tacto,

mis rotas marionetas

mìas para amarlas, solo mìas…

No juzgues este amar,

en la penumbra nada

Interrumpe nuestro idilio,

Las baño, las limpio,

Las peino y maquillo

Mis cadaveres exquisitos

Mis mujeres perfectas

Necesitan mi pasiòn

Mis dedos y lengua recorriendolas

Necesitan mi calor

Esto no solo es sexo

Es un infito amor…


IV

Los bastardos de Dios

de oscuro amar

Abismo sin salvaciòn

Son los huecos,

Los solitarios,

Parias,

Los malditos de la creaciòn

La abominaciòn con rostro humano

Convivimos con ellos,

Los saludamos,

Compartimos

El pan y el vino

Con sus mascaras,

Màs nunca alcanzamos a atisbar

El alma negra

Que los anima

A amar/ mancillar

Aquellos cuerpos que su vacìo ansia…











Juan



I

- Busco donde morir-

Sus palabras se fundieron en la habitación vacìa.

El reflejo en el espejo comprendiò el significado y asintió.

Tomò su chamarra, la navaja y salió.


II

Caminó…

Deambulo sin rumbo

Por calles vacías, sin nombre,

Buscando un signo, una señal,

La epifania que le indicase que ese fuese el sitio para por fin descansar.

La navaja en su bolsillo tarareaba canciones de melancolía.

Ella tenía sed, hambre de su piel.


III

Vagó por días, semanas, meses,

Sin dormir,

Sin comer,

Sin descanso,

Solo soñando

Buscando…

De vez en vez

Se sentaba bajo un àrbol

En la banqueta,

En el umbral de una casa,

En el atrio de una iglesia,

Al cobijo de una lapida,

Esperando que su ser confirmase

Haber llegado al final de su peregrinar.


IV

- ¿Sabes dónde puedo morir? Preguntaba a quien topaba en su peregrinar.

Como si pidiese direcciones o estuviese perdido.

Habló con parias, asesinos, con los seres oscuros

Que deambulan por la noche

Comprando y vendiendo

Almas, deseos, oscuros placeres.

Todos le ofrecían sus cuerpos, sus mercancías,

Su distorsionada visión del paraíso.

Pero él seguía, buscando lo que le fue prometido

V

Sé que aún busca donde morir

Yo lo he acompañado

En sus devaneos,

en sus vagabundeos.

Él no busca redención,

no hay cielo o infierno que lo esperen.

No hay castigo ni recompensa.

Es solo ese andar sin llegar.

La promesa de la muerte

Al fin hallar lo vedado a su descanso

A saber: el oscuro grial de su reposo final



Carlos



I

Viviendo la muerte…

El amante se desangra lentamente,

con sus dedos escribe en la pared

sus últimos versos a ella escritos.


II

Ha perdido mucha sangre,

pero aún no ha terminado su adiós,

su despedida.

Se marea,

se tambalea,

le cuesta trabajo hilar ideas.

Camina a la mesa y bebe de la botella,

se persina ante las veladoras y su efigie

Su musa le sonrie desde la fotografía

mientras lágrimas carmesí corren por su faz

- Solo un poco más- Susurra.

-

III

Tiembla,

el frío recorre su cuerpo.

Se derrumba en la pared

para contemplar su legado,

su testamento,

su adiós:

A mi no me mato la muerte,

A mi mato la vida…



Daniel



I

Lee las cartas,

observa las fotografías sin obtener de ellas consuelo alguno.

Casa vacía,

llena de recuerdos que lo atosigan.

Cada centímetro de la casa

esta lleno de memorias.

Le cuesta respirar,

los vapores de la gasolina lo marean.

Da otro trago a la botella de licor,

espera la hora,

el momento justo.


II

El vacío lo llena,

lo asfixia.

Ha secado su ser,

su corazón llora.

Su sangre lo intoxica, él solo quiere olvidar…


III

Medianoche…

La hora ha llegado,

prende un cigarro,

da el último trago de licor.

Avienta al suelo la colilla aún encendida.

De inmediato el fuego crece en todos lados,

Los muebles, las paredes, todo arde.

Sin alterarse musita sus últimas palabras:

¡Feliz aniversario amor…¡



Susana



I

Sola…

El silencio la ensordece.

Se mira en el espejo

y no ve a nadie,

no se reconoce.


II

Siente demasiado,

abrumada por sentimientos que no logra dominar,

humillada,

traicionada,

olvidada.


III

La soledad no la consuela,

todo le sabe a melancolía.

Creyó, tuvo fe y al final volvió a caer.

Contempla sus brazos llenos de cicatrices,

por más que corta su piel, no logra exorcisar el dolor,

ese abismo que la llena.


IV

Toma el frasco,

vacía las pastillas en su mano,

las toma con ese vino dulce que ambos disfrutaban.

Pone música, se recuesta sobre la colcha, ansiosa por dormir

Para ya jamás soñar.

No hay necesidad alguna por despertar…


EPÍLOGO



I

Enamorados de la muerte…

Su pecado:

Amar demasiado,

no saber cuando decir adiòs.

Cuando aceptar la derrota, la traición.


II

Su ansia por vivir fue su maldición,

deseaban lo imposible, a saber,

ser correspondidos con la misma intensidad

de su amar, sin limite, sin medida.


III

Paladines del todo o nada.

Suicidas que en su último aliento

afirmaron el sentido de su existir…

Perdónalos vida por no saber que han muerto …
 

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