Los Caballos de Palo

Rogelio Miranda

Poeta que considera el portal su segunda casa


2-2-2014 Los Caballos de Palo

Hoy quiero practicarles sobre aquella raza indómita de caballos
que por épocas inundaba las calles de nuestros polvorientos barrios;
eran veloces y audaces a joder como el viento y de fácil domesticación.
Ellos gozaban de una gran aceptación dentro del seno familiar,
porque no representaban peligro alguno para sus niños por su tamaño, eran de gran
resistencia física primero se cansaban sus dueños que ellos.

Por momentos pareció que su especie se extinguiría... pero no ha sido así, porque todavía deambulan por el mundo millones de éstos hermosos
caballos de linda melena y larga cola, que sus diestros jinetes tuvieron
a bien llamarles: Caballos de palo.

Incluso, yo tuve en mi infancia varios de esos caballos; no los dejaba
por nada - y lo más curioso- es que iba a caballo a la tienda de la esquina,
a donde mis vecinos; y que decir cuando acompañaba a mi abuela al río,
me llevaba mi caballo bajando y subiendo cuestas. Cuando caía la noche
para que no me lo robaran lo entraba a mi cuarto, donde dormía
colgado de un clavo.
A todo ésto, no me apena contarlo ahora porque aun así, en medio de mi
pobreza, fui más feliz que el hijo del Doctor del duplex que jugaba con su
caballo mecánico que no lo llevaba a ninguna parte y le quitaba la plata.
A pesar que no tenía una moneda para tirarle a un caballo mecánico; eso
no me impidió que corriera todo el tiempo que quisiera - y gratis- sobre
el lomo de mi lindo corcel que siempre llegaba primero. ¡ Si señores!
A pesar, de que solo poseía un pequeño pero hermoso caballo de palo.

Autor: Rogelio Miranda
 
Última edición:
Es un hermoso relato acerca de esos caballos de palo. Es que no es mas feliz quien mas tiene sino quien sabe encontrar belleza en los lugares menos pensados. Es mas divertido jugar con juguetes sencillos. En estos dias los chicos ni salen a jugar pues se la pasan la mayoria con sus video juegos y eso afecta mucho su desarrollo. Te felicito. Me encanto leerte. Te dejo Reputacion. Saludos y Bendiciones.
 
Última edición:
Me gustaba cabalgar pero un día fui a dar al suelo por un descuido. Tenía demasiado largos los estribos y no tenía buen apoyo. Desde eso en los únicos caballos que me monto son en los de palo que entre otras cosas me traen gratos recuerdos de la niñez. Mi caballo de palo hecho de algodón y de cuerpo palo de escoba era de los más briosos que he conocido. Era trotón, galopero, paso fino etc. difíciles pasos de conseguir en un solo caballo. Debe reposar entre los recuerdos que llueven en el ático.
 


2-2-2014 Los Caballos de Palo

Hoy quiero practicarles sobre aquella raza indómita de caballos
que por épocas inundaba las calles de nuestros polvorientos barrios;
eran veloces y audaces a joder como el viento y de fácil domesticación.
Ellos gozaban de una gran aceptación dentro del seno familiar,
porque no representaban peligro alguno para sus niños por su tamaño, eran de gran
resistencia física primero se cansaban sus dueños que ellos.

Por momentos pareció que su especie se extinguiría... pero no ha sido así, porque todavía deambulan por el mundo millones de éstos hermosos
caballos de linda melena y larga cola, que sus diestros jinetes tuvieron
a bien llamarles: Caballos de palo.

Incluso, yo tuve en mi infancia varios de esos caballos; no los dejaba
por nada - y lo más curioso- es que iba a caballo a la tienda de la esquina,
a donde mis vecinos; y que decir cuando acompañaba a mi abuela al río,
me llevaba mi caballo bajando y subiendo cuestas. Cuando caía la noche
para que no me lo robaran me lo llevaba para mi cuarto, donde dormía
colgado de un clavo.
A todo ésto, no me apena contarlo ahora porque aun así, en medio de mi
pobreza, fui más feliz que el hijo del Doctor del duplex que jugaba con su
caballo mecánico que no lo llevaba a ninguna parte y le quitaba la plata.
A pesar que no tenía una moneda para tirarle a un caballo mecánico; eso
no me impidió que corriera todo el tiempo que quisiera - y gratis- sobre
el lomo de mi lindo corcel que siempre llegaba primero. ¡ Si señores!
A pesar, de que solo poseía un pequeño pero hermoso caballo de palo.

Autor: Rogelio Miranda

wow al final esos son los que conocemos más frecuentemente, no todos tenemos la dicha de tener uno, abrazos
 
¿Será que el caballo de palo, como tú dices, es de raza indómita y el caballo mecánico, era eso, mecánico? Un micro que nos hace retrotraer a nuestra infancia y nos trae sus indómitos recuerdos.
Un saludo.
 

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