Nommo
Poeta veterano en el portal
Los campos, y tú.
Al final del túnel.
A la salida del laberinto.
Como una respuesta.
Son fincas de labranza y huertas para el agricultor.
Te pones, como el Sol, en el ocaso.
Te levantas al amanecer; sonríes.
Brillas en el cielo azul; prometes...
Regalos navideños y homenajes, a los jóvenes.
Los pájaros, por ti, cantan y pían.
Tu mente es un teléfono, para el espíritu.
Los mares te tapan, pues son sábanas y mantas frías y libidinosas...
Las montañas de piedras preciosas.
Montañas de plata, bronce y oro. Montañas nunca vistas, antes.
Para que no te espantes. Para que no claudiques. Amor ¡ Tan tenso !
Para que camines, hombre de carne y hueso.
Los campos te comen a besos.
El cielo te da un abrazo. Amor, ¡ Relájate !
Tu senda, golpe a golpe, verso a verso y a porrazos. A palos.
Machete en mano, abriéndote camino por la selva.
Al final del túnel.
A la salida del laberinto.
Como una respuesta.
Son fincas de labranza y huertas para el agricultor.
Te pones, como el Sol, en el ocaso.
Te levantas al amanecer; sonríes.
Brillas en el cielo azul; prometes...
Regalos navideños y homenajes, a los jóvenes.
Los pájaros, por ti, cantan y pían.
Tu mente es un teléfono, para el espíritu.
Los mares te tapan, pues son sábanas y mantas frías y libidinosas...
Las montañas de piedras preciosas.
Montañas de plata, bronce y oro. Montañas nunca vistas, antes.
Para que no te espantes. Para que no claudiques. Amor ¡ Tan tenso !
Para que camines, hombre de carne y hueso.
Los campos te comen a besos.
El cielo te da un abrazo. Amor, ¡ Relájate !
Tu senda, golpe a golpe, verso a verso y a porrazos. A palos.
Machete en mano, abriéndote camino por la selva.
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