Giaour
Poeta recién llegado
Los ojos de la muerte son claros y sutiles
penetran los espacios domados del silencio
mirando ciegamente los altares solemnes
en donde nuestras almas consagran su abolengo
regentan los suburbios voraces del destino
recogiendo las frutas de los pútridos músculos
que sucumben ajados por el paso del tiempo
vertiginosos saltan mortales al abismo
donde esperan sombríos por la próxima víctima
que se mira al espejo y no advierte su presencia
(¡Ay del hombre y sus asuntos agonizando ciegos!)
por el mundo redobla el miedo su fortaleza
pintando porcelanas en corazones pútridos
y epitafios arcaicos en tumbas caminantes
contemplando vacíos sin párpados dolientes
ven simplemente todo aquello que sobreviene
en las vidas postreras que sufren el amor
la victoria la gloria el honor y la vergüenza
la humillación súbita del perdón tardío
no juzgan ni critican ni tienen compasión
tan sólo miran plácidos su obra preferida
penetran los espacios domados del silencio
mirando ciegamente los altares solemnes
en donde nuestras almas consagran su abolengo
regentan los suburbios voraces del destino
recogiendo las frutas de los pútridos músculos
que sucumben ajados por el paso del tiempo
vertiginosos saltan mortales al abismo
donde esperan sombríos por la próxima víctima
que se mira al espejo y no advierte su presencia
(¡Ay del hombre y sus asuntos agonizando ciegos!)
por el mundo redobla el miedo su fortaleza
pintando porcelanas en corazones pútridos
y epitafios arcaicos en tumbas caminantes
contemplando vacíos sin párpados dolientes
ven simplemente todo aquello que sobreviene
en las vidas postreras que sufren el amor
la victoria la gloria el honor y la vergüenza
la humillación súbita del perdón tardío
no juzgan ni critican ni tienen compasión
tan sólo miran plácidos su obra preferida