eenciso
Poeta fiel al portal
Voces mudas al viento resuenan en el eco de mi consiente,
y miro los rostros extraños del primer día
como caras de quienes
se hicieron nuestras mejoras compañías
con la lentitud temporal del vuelo de un insecto,
en este ido mundo de relojes.
Sostengo un vaso de revés donde hace poco bebí del agua
buscando respuestas.
En cada paso entre los dientes de soberbio transeúnte,
la calle de mi destierro recordará esta casa como fraterna,
tenuemente cálido el recuerdo dirá de
un árbol animado escribiendo su propia marcha
a saludable riesgo.
Uno se va y cree llevarse los zapatos bien puestos,
deja unos años desairados en el clavo del pasado,
la espina de lo dejado de hacer, la idea olvidada,
y el amigo a quien estando en casa no visitamos a su puerta,
en este enmarañado mundo de cerrojos.
El agua refresca la memoria hambrienta,
la imagen del momento, los coloresde la tarde, el adiós.
Adiós,
y miro los rostros extraños del primer día
como caras de quienes
se hicieron nuestras mejoras compañías
con la lentitud temporal del vuelo de un insecto,
en este ido mundo de relojes.
Sostengo un vaso de revés donde hace poco bebí del agua
buscando respuestas.
En cada paso entre los dientes de soberbio transeúnte,
la calle de mi destierro recordará esta casa como fraterna,
tenuemente cálido el recuerdo dirá de
un árbol animado escribiendo su propia marcha
a saludable riesgo.
Uno se va y cree llevarse los zapatos bien puestos,
deja unos años desairados en el clavo del pasado,
la espina de lo dejado de hacer, la idea olvidada,
y el amigo a quien estando en casa no visitamos a su puerta,
en este enmarañado mundo de cerrojos.
El agua refresca la memoria hambrienta,
la imagen del momento, los coloresde la tarde, el adiós.
Adiós,
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