Simón333
Poeta asiduo al portal
Galoparon las olas, sombras amortajadas,
volaban como enjambre de aves aturdidas
desde las huellas perdidas del levante,
el viento desvió sus ambiciones
arrastrando sus corazas en la arena.
volaban como enjambre de aves aturdidas
desde las huellas perdidas del levante,
el viento desvió sus ambiciones
arrastrando sus corazas en la arena.
Desde los intermitentes ruidos
de gaitas desafinadas
se escuchaban las voces de mando,
certeras, como flechas envenenadas.
de gaitas desafinadas
se escuchaban las voces de mando,
certeras, como flechas envenenadas.
Llegaban a tierras extrañas
los dioses imaginados,
desde la nada aparecían
cubiertos por armaduras oxidadas,
figuras, destruyendo lo creado.
los dioses imaginados,
desde la nada aparecían
cubiertos por armaduras oxidadas,
figuras, destruyendo lo creado.
Eran dioses de mentira,
plebeyos del ingrato rey,
portadores del extermino
por mandato del supremo
todos, enanos de papel.
plebeyos del ingrato rey,
portadores del extermino
por mandato del supremo
todos, enanos de papel.
Nada nos trajeron,
todo se lo llevaron,
íconos y espejos,
por vidas y metal reluciente,
muerte y saqueo, para alimentar,
la avaricia del tormento.
todo se lo llevaron,
íconos y espejos,
por vidas y metal reluciente,
muerte y saqueo, para alimentar,
la avaricia del tormento.
Nos engañaron con azotes
nacidos desde la cruz,
donde desnudo lucía,
el látigo, el Cristo inquisidor,
que mordió las carnes del indio,
por orden del Emperador.
nacidos desde la cruz,
donde desnudo lucía,
el látigo, el Cristo inquisidor,
que mordió las carnes del indio,
por orden del Emperador.
Dejaron la tierra generosa
donde el metal precioso era testigo
de la inocencia del nativo,
convertida en cascarón
de helechos podridos,
y estiércol envenenado.
donde el metal precioso era testigo
de la inocencia del nativo,
convertida en cascarón
de helechos podridos,
y estiércol envenenado.
Simón Reyes.
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