jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
antes de morir a finales del 2005
mi abuela me llamó por teléfono:
"voy a dejarte el rancho" me dijo;
le di las gracias
"quiero que busques una buena mujer
y te asientes y hagas algo útil con tu vida"
le dije que trataría de hacerlo (uno duda a veces de sus posibilidades)
total que me dejó el rancho y algo de dinero;
vendí el puto rancho y me puse luego a buscar una buena mujer;
no tuve problemas para encontrarla;
en realidad encontré mujeres buenas de sobra:
buenas por todas partes:
buenas del culo, buenas de las tetas y bonitas y jóvenes,
-y buenas para coger y buenas para empinar el codo
(eran tan buenas para coger que incluso cobraban por coger)-
encontré tantas mujeres buenas que al final
terminé apendejándome ante la imposibilidad de quedarme con una sola
¿qué hago -me decía yo en medio de mi apendejamiento-:
me quedo con lucy o con mayra o con berta o con luciana o con elisa
o con roberta o con mary o con sandra o con etc etc etc?
y mientras iba demorando el tiempo de tomar una decisión
seguía cogiendo y emborrachándome con todas y a los dos años
me había quedado sin un puto peso y a partir de entonces
ninguna de entre todas esas mujeres buenas quiso ya saber nada de mí
-sólo me quedó la poesía y mi mano derecha para consolarme de la soledad-
"¿qué hiciste con los millones de tu herencia?" me pregunta a veces algún camarada
seguí los consejos que me dio mi abuela antes de morir -le digo-
me los gasté con las putas
.
antes de morir a finales del 2005
mi abuela me llamó por teléfono:
"voy a dejarte el rancho" me dijo;
le di las gracias
"quiero que busques una buena mujer
y te asientes y hagas algo útil con tu vida"
le dije que trataría de hacerlo (uno duda a veces de sus posibilidades)
total que me dejó el rancho y algo de dinero;
vendí el puto rancho y me puse luego a buscar una buena mujer;
no tuve problemas para encontrarla;
en realidad encontré mujeres buenas de sobra:
buenas por todas partes:
buenas del culo, buenas de las tetas y bonitas y jóvenes,
-y buenas para coger y buenas para empinar el codo
(eran tan buenas para coger que incluso cobraban por coger)-
encontré tantas mujeres buenas que al final
terminé apendejándome ante la imposibilidad de quedarme con una sola
¿qué hago -me decía yo en medio de mi apendejamiento-:
me quedo con lucy o con mayra o con berta o con luciana o con elisa
o con roberta o con mary o con sandra o con etc etc etc?
y mientras iba demorando el tiempo de tomar una decisión
seguía cogiendo y emborrachándome con todas y a los dos años
me había quedado sin un puto peso y a partir de entonces
ninguna de entre todas esas mujeres buenas quiso ya saber nada de mí
-sólo me quedó la poesía y mi mano derecha para consolarme de la soledad-
"¿qué hiciste con los millones de tu herencia?" me pregunta a veces algún camarada
seguí los consejos que me dio mi abuela antes de morir -le digo-
me los gasté con las putas
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