Gerardo Lugo
Cuervo gris
El Apocalipsis no llegará nunca
pues ya está aquí,
la batalla del Armagedón se está librando en mi interior
trayendo a sus jinetes a residir en mí.
El jinete blanco, El Victorioso
que se levanta conquistador de mi voluntad,
el falso profeta que se hace pasar por mí.
El jinete rojo, La Guerra que lucho conmigo mismo a diario
entre lo que siento y lo que pienso.
El jinete negro, El Hambre que no puedo saciar,
hambre de alimento, de conocimiento,
de todo lo que se sabe y de lo que no.
Y el último jinete, el amarillo, La Muerte,
el más terrible de los cuatro,
es la peste que me corroe en forma de enfermedad
como un veneno silencioso,
el que espera callado y silencioso,
aquel que camina a mi lado esperando el juicio final.
pues ya está aquí,
la batalla del Armagedón se está librando en mi interior
trayendo a sus jinetes a residir en mí.
El jinete blanco, El Victorioso
que se levanta conquistador de mi voluntad,
el falso profeta que se hace pasar por mí.
El jinete rojo, La Guerra que lucho conmigo mismo a diario
entre lo que siento y lo que pienso.
El jinete negro, El Hambre que no puedo saciar,
hambre de alimento, de conocimiento,
de todo lo que se sabe y de lo que no.
Y el último jinete, el amarillo, La Muerte,
el más terrible de los cuatro,
es la peste que me corroe en forma de enfermedad
como un veneno silencioso,
el que espera callado y silencioso,
aquel que camina a mi lado esperando el juicio final.