café en chernobyl
Poeta recién llegado
Ansiedad, llavín de portones de laca,
de saltimbanquis que toman café en el cojín,
de marihuana en botellitas de cristal.
Mi parapente con olmos
en una ciudad de carrozas celestes.
Yo subo sobre tu flete
para volar sobre la vega, cruzar entre la burga,
ser parte del orvallo.
Descubrí ayer, leyendo la historia
de los palaciegos, que la sangre de los
campesinos se trucó por belleza.
Leopoldo II, el Vaticano, El Raj Británico,
EEUU en Irak. Dominadores
del mundo, fusta de lavado de cerebro
y espuma en las nalgas.
Dele un fusil, una revista de vanidades,
un poco de caviar a un pescador.
Dígale que viene en busca de la libertad,
de evangelizar, de traer paz,
pero que necesitará de unos shoots a su vecino.
Que más da, Dios perdona.
Ansiedad, residuos tóxicos en la pupila,
laberinto de diques de plomo,
una bóveda que marea si se mira muy arriba,
como el gaznate de un búho.
Las praderas sin su limonero,
pues ahorcados han dejado sin ramas lo verde,
solo han dejado en el ambiente,
el amarillo de la muerte y de la enfermedad.
Pero que da, la historia es escrita
y puede ser quemada como el califa Omar
a la biblioteca de Alejandría o
tapada como el no de boca
a las profecías de Simón Bolívar.
de saltimbanquis que toman café en el cojín,
de marihuana en botellitas de cristal.
Mi parapente con olmos
en una ciudad de carrozas celestes.
Yo subo sobre tu flete
para volar sobre la vega, cruzar entre la burga,
ser parte del orvallo.
Descubrí ayer, leyendo la historia
de los palaciegos, que la sangre de los
campesinos se trucó por belleza.
Leopoldo II, el Vaticano, El Raj Británico,
EEUU en Irak. Dominadores
del mundo, fusta de lavado de cerebro
y espuma en las nalgas.
Dele un fusil, una revista de vanidades,
un poco de caviar a un pescador.
Dígale que viene en busca de la libertad,
de evangelizar, de traer paz,
pero que necesitará de unos shoots a su vecino.
Que más da, Dios perdona.
Ansiedad, residuos tóxicos en la pupila,
laberinto de diques de plomo,
una bóveda que marea si se mira muy arriba,
como el gaznate de un búho.
Las praderas sin su limonero,
pues ahorcados han dejado sin ramas lo verde,
solo han dejado en el ambiente,
el amarillo de la muerte y de la enfermedad.
Pero que da, la historia es escrita
y puede ser quemada como el califa Omar
a la biblioteca de Alejandría o
tapada como el no de boca
a las profecías de Simón Bolívar.
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