Asklepios
Incinerando envidias
Los días, preñados aún por los alrededores de las noches, luchan por librarse de tan oscuro acompañante y poder escribir con orgullo la primera letra de sus nombres. Esa letra es Amanecer. Esa letra, la primera de sus nombres, es la que más les cuesta componer y lo saben. Saben que todo lo demás de sí casi sale solo pero, no por ello, han de dejarse de preocupar… y así, hasta la eternidad.