Como masticar melódicamente las ironías,
como la suave magia por los burritos de carga…
como los autobuses que nos llevaron bajo esas lluvias de recuerdos,
y todas las mañanas de bienvenidas…
y cuando estamos integrados en esa esfera etérea;
y la calidez de los cafés,
de los paseos y los puentes y los árboles, de la resistencia…
los vientecillos de esas sensaciones por esas calles,
los ecos y los colores de esas ilusiones románticas...
y la tinta que fluye por ese espejo de los cisnes…