Johan Sebastian
Poeta recién llegado
LOS ESPASMOS DEL AMOR.
Las dagas del pasado
vuelven a clavarse
dejando agónicos estertores
que nunca terminan de cicatrizar.
En tus pupilas encuentro
instantes congelados,
y tu sonrisa me refleja
la nostalgia de otras luces,
de estrellas que lucían en otros firmamentos,
lejanas distantes.
Sin senderos que me orienten
ya presiento el mismo final,
anclado en mis días;
los espasmos del amor
rompen esta tediosa rutina de soles y lunas,
inundan de dolor mis rincones,
cruces que se corporizan
y se esfuman
con el sutil avance de las horas.
Los instantes con el cielo
son intensamente fugaces
pero llegan a regir
los ritmos de mi ansiedad,
y los infiernos son espejos
que repiten el absurdo de no ser
más que un alma en soledad.
Sebastián.
Las dagas del pasado
vuelven a clavarse
dejando agónicos estertores
que nunca terminan de cicatrizar.
En tus pupilas encuentro
instantes congelados,
y tu sonrisa me refleja
la nostalgia de otras luces,
de estrellas que lucían en otros firmamentos,
lejanas distantes.
Sin senderos que me orienten
ya presiento el mismo final,
anclado en mis días;
los espasmos del amor
rompen esta tediosa rutina de soles y lunas,
inundan de dolor mis rincones,
cruces que se corporizan
y se esfuman
con el sutil avance de las horas.
Los instantes con el cielo
son intensamente fugaces
pero llegan a regir
los ritmos de mi ansiedad,
y los infiernos son espejos
que repiten el absurdo de no ser
más que un alma en soledad.
Sebastián.