Marcos A. Zegner
Poeta recién llegado
La pava y el matecito de loza blanco con seis rosas dibujadas a un costado
son el único testimonio de los años en Argentina.
Madre, existo aunque no lo sepas
Hoy me he descubierto en los gruesos vidrios de la ventana,
sucios de gotas secas de reiteradas lluvias.
Alguien que hablaba español vino una vez del lado del puerto,
pero de eso hace ya tiempo.
Tarde gris de Petropavlovsk, se cuela apenas el aliento de tus calles,
no menos grises.
Perdidos entre los incontables departamentos de concreto
en una habitación que ha de ser igual a todas,
Finalmente María Fernanda está aprendiendo el ruso,
imperturbable.
son el único testimonio de los años en Argentina.
Madre, existo aunque no lo sepas
Hoy me he descubierto en los gruesos vidrios de la ventana,
sucios de gotas secas de reiteradas lluvias.
Alguien que hablaba español vino una vez del lado del puerto,
pero de eso hace ya tiempo.
Tarde gris de Petropavlovsk, se cuela apenas el aliento de tus calles,
no menos grises.
Perdidos entre los incontables departamentos de concreto
en una habitación que ha de ser igual a todas,
Finalmente María Fernanda está aprendiendo el ruso,
imperturbable.