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Los gatos del averno

Marla

Poeta fiel al portal
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.







 

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.







[/QUOTE]
...hay versos que merecen una guerra, ...estos, cuando menos, un abordaje, ...cuerpo a tierra
Merci poeta
 
Coincido con Óscar, todo el poema es excelente pero la estrofa final es genial. Mis aplausos, Rosa. Un abrazo querida amiga.
 
hola
Marla
hay infinitos elemento para hacer poesía
sino se cuenta con ningún elemento
entonces la rabia puede ayudarnos
a escribir.
en mi opinión hay un subgénero de amor. de pasiones, de odio.de cosas abajo del alma,
pero todo lo que hacemos con estos demonios o ángeles
sera nuestra total responsabilidad.
algunos de mis poemas están infectados y no por el amor,
sino por el virus de la rabia.
aun no hallo otro sentimiento.
bello poema.
te dejo mi amistad y mi admiración

karlsavati
para siempre
 
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.






Evaporada agonia en unos embalsamados versos que transmiten
el daño entre materia intensa. felicidades me ha encantado tu
obra. bellissimo. luzyabsenta
 
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.







Cuán fecundo es este poema. Se nace entre jadeos de esperanza, se alimenta de amagos virtuales y se abisma en lo más hondo del averno...

El cierre, magnífico.

Felicidades Marla, me encanta como escribes.

Un abrazo

Palmira
 
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.








Muy hermoso y solemne poema surrealista, lleno de magia y pasión, un abrazo!
 
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.







Excelente, querida amiga Marla, una delicia tu arte con las palabras, enhorabuena. Un abrazo, felices días.
 
Lamento destejerte unos cuantos inviernos
despojarte de tu pose más ampa
quiero verte verdeando jardines inconclusos
con pájaros de fiebre en la garganta

Qué somos, sino pálpito -decías-
sangre estelar
volando
a lomos de un caballo abisal

Los lunes eran néctar de sábados deshechos
en la boca
una miel improbable empapaba las hojas espurias
del futuro

Yo creía

Soñaba...

y los gatos del averno me miraban
con las uñas en celo

Hasta que un día voraz se tragó veinte noches
y luego fue noviembre diez eternos
silencios
y yo reconocí tu acento en los taimados cuchillos
del desprecio
y los gatos afilaron en el ayer
sus almas
quebradizas

Lamento lloverte así con cuerpo de aguacero
con la ferocidad de un golpe
dado con la conciencia
pero hoy están gritando hondo en mi garganta
aquellas mariposas
que nunca digerimos.






Qué maravilla, un gustazo leerte.
 

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