Valen_Tina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Garp la visitaba cada noche, se acurrucaba a sus pies con mucha cautela después de olerle el cabello milimétricamente sin rozarla con sus bigotes y como una ofrenda pasaba su lengua rasposa por alguna de sus heridas. Violeta acariciaba su pelo rubio y él se explayaba con su mejor ronroneo, entonces se perdonaban las traiciones del día: los saltos por la pared del pasillo, el haber abierto la nevera con la habilidad de sus uñas, el acoso a las golondrinas, su sibaritismo por elegír y quedarse con el mejor lugar de la casa siempre cerca del fuego y en la mejor butaca.
Un día Garp envejeció y se fue pero llegaron el Mica, el Yeti y la Salander.
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