Enric
Poeta recién llegado
Prefacio:
Los gatos sinécticos siempre viajan sobre sus patas de figuras forzadas. Siempre son negros de noche y pautas sin finalidad, y como todas las sombras, carecen de tacto en su sensualidad: Es decir, que no importa si tienen pelo, o solo aire, niebla o son una simple humedad de la noche.
Los gatos sinécticos siempre caracolean sus lomos extraños, y se me aparecen en el reojo cognitivo, como queriendo esconder su naturaleza explicativa y simulan una terrible complejidad.
Los gatos sinécticos corren y rechinan sus garras blanco traslúcidas en el agua estancada en pizarra de la noche del mar.
Los gatos sinécticos
Los gatos sinécticos de la beatitud
afilando sus sombras en el mar,
ostentan furiosos el rostro
de un dios de otro lugar.
Los gatos externos, divinos a cualquier concreción
no se mojan las patas
cuando corren las praderas de piedra negra
de la luna nueva
petrificada de dunas y mar.
Enric
Los gatos sinécticos siempre viajan sobre sus patas de figuras forzadas. Siempre son negros de noche y pautas sin finalidad, y como todas las sombras, carecen de tacto en su sensualidad: Es decir, que no importa si tienen pelo, o solo aire, niebla o son una simple humedad de la noche.
Los gatos sinécticos siempre caracolean sus lomos extraños, y se me aparecen en el reojo cognitivo, como queriendo esconder su naturaleza explicativa y simulan una terrible complejidad.
Los gatos sinécticos corren y rechinan sus garras blanco traslúcidas en el agua estancada en pizarra de la noche del mar.
Los gatos sinécticos
Los gatos sinécticos de la beatitud
afilando sus sombras en el mar,
ostentan furiosos el rostro
de un dios de otro lugar.
Los gatos externos, divinos a cualquier concreción
no se mojan las patas
cuando corren las praderas de piedra negra
de la luna nueva
petrificada de dunas y mar.
Enric