Los aritos del humo del tabaco que huyeron gimiendo por aquellos tejados
la ciudad que regresa bailando al viento
y lo que se sugiere como una caricia lacrimógena…
como troneras por los horizontes y caricias de patios lacrimógenos;
encarcelarme y huir,
la noche expandida por los mantos,
los seres que nos organizaron susurrando desde las copas de los árboles
y ese calor que escribían los grillos.
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