Profefisico
Poeta asiduo al portal
Como mandria observo desde la cima
de mi entelequia el cristal de mi fenestra vida,
desde mi interior, lleno de oquedad sin cabida
grito “VIVA EL AMOR”, sonoridad que lastima
Afecto que me es negado
y poco a poco mi alma pueda fenecer
la aflicción en hombros he cargado
estoy en la ignominia de un anochecer
Exiguo me hallo recluido en las paredes de mi piel,
en mis talones recojo las partes impías de mi corazón.
Desgañito lo armo bañado en hiel
sale de mi un grito, de estruendoso eco sin razón,
Solo mis tímpanos lo apresan también
"Dios hazme un hombre justo para bien
dame fortaleza y prudencia.
No me hagas perder la conciencia"
de mi entelequia el cristal de mi fenestra vida,
desde mi interior, lleno de oquedad sin cabida
grito “VIVA EL AMOR”, sonoridad que lastima
Afecto que me es negado
y poco a poco mi alma pueda fenecer
la aflicción en hombros he cargado
estoy en la ignominia de un anochecer
Exiguo me hallo recluido en las paredes de mi piel,
en mis talones recojo las partes impías de mi corazón.
Desgañito lo armo bañado en hiel
sale de mi un grito, de estruendoso eco sin razón,
Solo mis tímpanos lo apresan también
"Dios hazme un hombre justo para bien
dame fortaleza y prudencia.
No me hagas perder la conciencia"
Al lector se le pide, por favor, que diga "AMÉN"
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