Los hijos-2 (dedicado a mis hijos)

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A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
 
Última edición:
No puedo decirte otra cosa más que qué bello ver el amor de una madre por sus hijos, enunciado, enmarcado en tan bellos versos. Precioso, Isabel, precioso.

Un abrazo.

Querido Luis, no podían mis verso tener mayor ventura que tener tu mirada como la primera luz, querido amigo, admirado poeta. Gracias por lo que dices, no existe en mi vida inspiración mayor que el amor; y desde luego este amor es el más grande que pueda existir, porque además tiene la fortuna de ser su fruto o la constancia de un amor que un día fue . Son esas personitas, cuyos defectos despiertan mi ternura y en algunos de ellos, no puedo disimular una sonrisa al reconocerme; el soñador, por ejemplo, es además de eso que lo define, muy despistado, ¿a quién saldrá? ...
Un abrazo grande, Luis, con todo agradecimiento y cariño.
Isabel
 
Última edición:


joaquin_sorolla_ninos_en_la_playa_1904_sothebys.jpg

Niños en la playa pintura de Sorolla



Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,

sois de aquellos azahares el aroma,

dos trocitos del cielo que anhelaba.


Os dibujé primero en una nube,

fueron firmes mis trazos, no dudaba;

quise siempre tener un soñador

y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna

inventé para ti aquella nana,

fui susurro de espuma, voz de brisa

que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar

y en su mirada vi que me esperaba.

-¡Corres más que caminas mi pequeño!

llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante

que con un solo ojo te miraba,

una pequeña honda y tu destreza

ganaron a tus miedos las batallas.-



Dos soplos de mi esencia germinaron

entre suspiros de novia arrebolada,

“No pises mi blancor almidonado”,

susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre

en voz de su guitarra atemperada,

la heredada sonrisa de ese cielo

como huella de unas vidas deseadas.



Aún conservan un áurea de inocencia

y esa dulce terneza en la mirada,

ellos son un solo verso con cesura

de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
[/QUOTE
]¡¡GUAUUU!!! Hermosa manera de expresar la ilusión de ser madre y el amor por los hijos, he sentido tus versos desde muy dentro de mí , creo que yo nací para ser madre y no concibo mi vida sin mis hijos y no te digo nada de los nietos, es amor multiplicado por mil
Un placer pasar por tus letras
 
No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
[/QUOTE
]¡¡GUAUUU!!! Hermosa manera de expresar la ilusión de ser madre y el amor por los hijos, he sentido tus versos desde muy dentro de mí , creo que yo nací para ser madre y no concibo mi vida sin mis hijos y no te digo nada de los nietos, es amor multiplicado por mil
Un placer pasar por tus letras

Querida Carmen: Creo que nada sabría expresar mejor que hablar de mis hijos, yo también creo, Carmen, que nací para ellos, para traerlos a este mundo y para que fueran mis compañeros de vida; te puedo decir que hemos vivido muchas cosas juntos, no todas han sido buenas, pero te aseguro que creo que les debo la vida porque en muchas ocasiones saqué fuerzas para levantarme, para sonreír, solo por ellos. Si, también estoy segura de eso que cuentas querida Carmen.
Es un verdadero placer poder compartir contigo este sentir tan común en las madres (y padres, claro).
Un abrazo.
Isabel
 
Última edición:


joaquin_sorolla_ninos_en_la_playa_1904_sothebys.jpg

Niños en la playa pintura de Sorolla



Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,

sois de aquellos azahares el aroma,

dos trocitos del cielo que anhelaba.


Os dibujé primero en una nube,

fueron firmes mis trazos, no dudaba;

quise siempre tener un soñador

y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna

inventé para ti aquella nana,

fui susurro de espuma, voz de brisa

que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar

y en su mirada vi que me esperaba.

-¡Corres más que caminas mi pequeño!

llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante

que con un solo ojo te miraba,

una pequeña honda y tu destreza

ganaron a tus miedos las batallas.-



Dos soplos de mi esencia germinaron

entre suspiros de novia arrebolada,

“No pises mi blancor almidonado”,

susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre

en voz de su guitarra atemperada,

la heredada sonrisa de ese cielo

como huella de unas vidas deseadas.



Aún conservan un áurea de inocencia

y esa dulce terneza en la mirada,

ellos son un solo verso con cesura

de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Belleza y amor se combinan en tu poesía para deleitar los sentidos de los lectores y amigos que disfrutamos de tu arte.
Un abrazo.
 


joaquin_sorolla_ninos_en_la_playa_1904_sothebys.jpg

Niños en la playa pintura de Sorolla



Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,

sois de aquellos azahares el aroma,

dos trocitos del cielo que anhelaba.


Os dibujé primero en una nube,

fueron firmes mis trazos, no dudaba;

quise siempre tener un soñador

y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna

inventé para ti aquella nana,

fui susurro de espuma, voz de brisa

que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar

y en su mirada vi que me esperaba.

-¡Corres más que caminas mi pequeño!

llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante

que con un solo ojo te miraba,

una pequeña honda y tu destreza

ganaron a tus miedos las batallas.-



Dos soplos de mi esencia germinaron

entre suspiros de novia arrebolada,

“No pises mi blancor almidonado”,

susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre

en voz de su guitarra atemperada,

la heredada sonrisa de ese cielo

como huella de unas vidas deseadas.



Aún conservan un áurea de inocencia

y esa dulce terneza en la mirada,

ellos son un solo verso con cesura

de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Isabel, qué belleza de poema... sin palabras y totalmente emocionado me dejan tus versos, ¡qué maravilla!
Gracias por hacerme saber lo que es capaz de sentir una madre.
Te envío un admirado abrazo.
Javi
 
Isabel, qué belleza de poema... sin palabras y totalmente emocionado me dejan tus versos, ¡qué maravilla!
Gracias por hacerme saber lo que es capaz de sentir una madre.
Te envío un admirado abrazo.
Javi

Mi querido Javi, ¡qué alegría encontrarme tu preciada huella!, gracias por lo que me dices, tengo mucha suerte de contarte entre mis amigos.creo que tú eres el fruto de o que siente una madre, porque creo que la tuya ha dejado su huella de amor de madre en ti, en esa sensibilidad que desbordan tus veros y en tu alma de niño que se refleja en tus cándidos poemas infantiles.
Un abrazo muy grande, Javi ,de tu amiga que admira tu alma de poeta y músico.
Isabel
 
Precioso romance el cual me emocionó mi querida amiga, cuánto y cuanto cariño en esas letras hay, besitos Isabel


joaquin_sorolla_ninos_en_la_playa_1904_sothebys.jpg

Niños en la playa pintura de Sorolla



Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,

sois de aquellos azahares el aroma,

dos trocitos del cielo que anhelaba.


Os dibujé primero en una nube,

fueron firmes mis trazos, no dudaba;

quise siempre tener un soñador

y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna

inventé para ti aquella nana,

fui susurro de espuma, voz de brisa

que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar

y en su mirada vi que me esperaba.

-¡Corres más que caminas mi pequeño!

llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante

que con un solo ojo te miraba,

una pequeña honda y tu destreza

ganaron a tus miedos las batallas.-



Dos soplos de mi esencia germinaron

entre suspiros de novia arrebolada,

“No pises mi blancor almidonado”,

susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre

en voz de su guitarra atemperada,

la heredada sonrisa de ese cielo

como huella de unas vidas deseadas.



Aún conservan un áurea de inocencia

y esa dulce terneza en la mirada,

ellos son un solo verso con cesura

de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
 
La verdad es que en esto de los hijos, y los padres, uno no puede evitar hablar desde el corazón; aunque fuera una madre analfabeta haría poesia atándole el cordón de los zapatos con una cancioncilla en los labios...¿qué te voy a contar que no sepas , amigo, Ramón?.
Besos
 


joaquin_sorolla_ninos_en_la_playa_1904_sothebys.jpg

Niños en la playa pintura de Sorolla



Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,

sois de aquellos azahares el aroma,

dos trocitos del cielo que anhelaba.


Os dibujé primero en una nube,

fueron firmes mis trazos, no dudaba;

quise siempre tener un soñador

y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna

inventé para ti aquella nana,

fui susurro de espuma, voz de brisa

que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar

y en su mirada vi que me esperaba.

-¡Corres más que caminas mi pequeño!

llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante

que con un solo ojo te miraba,

una pequeña honda y tu destreza

ganaron a tus miedos las batallas.-



Dos soplos de mi esencia germinaron

entre suspiros de novia arrebolada,

“No pises mi blancor almidonado”,

susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre

en voz de su guitarra atemperada,

la heredada sonrisa de ese cielo

como huella de unas vidas deseadas.



Aún conservan un áurea de inocencia

y esa dulce terneza en la mirada,

ellos son un solo verso con cesura

de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Exquisito en su totalidad. Gracias por compartirlo. Abrazos
 

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