Los hijos 3 (Maternidad ansiada)

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tan yerma es su desierta soledad
que a su alma le atormenta una agonía
y voraz, la desgarra sin piedad
la frustración la envuelve cada día .

Que el jade frió del nácar de sus pechos
que se le vuelva dulce y complaciente
la preñe con semilla de su lecho
y que le esculpa la vida en su vientre

Que el amor brote y fluya en su cintura
aguardando retoñe entre sus brazos.
Y sus noche se llenen de ternura
brillando un sol de amor en su regazo.

Que infantiles risas sea el alivio
de esa soledad, de sus soledades...
Poniendo fin a su infértil martirio
y la inunde de amor mil tempestades.

Dar la vida, es lo que anhela y desea.
y se acaricia el vientre con sus manos
en sueños de ser madre se recrea,
que usureros se vuelve más lejanos.

Esa madurez que en su ser concluye
no quiere resignarse a la derrota
con fuerza la vida en su seno fluye
lo impensable por fin en ella brota.

Madre, madre, le grita su criatura
con el sabor de la sangre en sus besos
amor de amor, desprende su cintura
con nanas arrullada entre embelesos
 
¡Madre de Dios, Carmen! qué belleza, hermosísimos versos, plenos de lirismos, esa maternidad ansiada la he visto muchas veces en los ojos brillantes de una amiga y mas tarde he recogido sus lágrimas de frustración; si, he visto la tristeza en lo ojos de una mujer que ansía ser madre, ¡cuánta lucha!, ¡cuánto empeño!, cuánto sacrificio para que llegue por fin el bien ansiado.Magnifico, verso a verso...
Un abrazo grande, Carmen.
Isabel

Que el amor brote y fluya en su cintura
aguardando retoñe entre sus brazos.
Y sus noche se llenen de ternura
brillando un sol de amor en su regazo.
 
Última edición:
Tan yerma es su desierta soledad
que a su alma le atormenta una agonía
y voraz, la desgarra sin piedad
la frustración la envuelve cada día .

Que el jade frió del nácar de sus pechos
que se le vuelva dulce y complaciente
la preñe con semilla de su lecho
y que le esculpa la vida en su vientre

Que el amor brote y fluya en su cintura
aguardando retoñe entre sus brazos.
Y sus noche se llenen de ternura
brillando un sol de amor en su regazo.

Que infantiles risas sea el alivio
de esa soledad, de sus soledades...
Poniendo fin a su infértil martirio
y la inunde de amor mil tempestades.

Dar la vida, es lo que anhela y desea.
y se acaricia el vientre con sus manos
en sueños de ser madre se recrea,
que usureros se vuelve más lejanos.

Esa madurez que en su ser concluye
no quiere resignarse a la derrota
con fuerza la vida en su seno fluye
lo impensable por fin en ella brota.

Madre, madre, le grita su criatura
con el sabor de la sangre en sus besos
amor de amor, desprende su cintura
con nanas arrullada entre embelesos
Bravo!! , me quedé pasmado al leer tan maravilloso poema, un gran abrazo desde Tarragona
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba