mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los hijos crecen, sin pedir permiso.
Son crisálidas que, en la nieve
despiertan bajo el fulgor de la vida
a pesar del viento y el sol.
Ellos siempre están dispuestos
a amarnos, a pesar de todo.
Son como perlas que avanzan
hacia su propio esplendor.
Los hijos son mariposas
que emprenden el vuelo
danzando bajo su propio son.
Mantienen integra el alma
y sin manchas su corazón.
Son como en el mar, los caracoles
que, en la mansa arena del tiempo,
abren al crepúsculo, su caparazón.
No saben de miedos ni de razón,
se abren camino cantando
a pesar del viento y del sol.
Son crisálidas que, en la nieve
despiertan bajo el fulgor de la vida
a pesar del viento y el sol.
Ellos siempre están dispuestos
a amarnos, a pesar de todo.
Son como perlas que avanzan
hacia su propio esplendor.
Los hijos son mariposas
que emprenden el vuelo
danzando bajo su propio son.
Mantienen integra el alma
y sin manchas su corazón.
Son como en el mar, los caracoles
que, en la mansa arena del tiempo,
abren al crepúsculo, su caparazón.
No saben de miedos ni de razón,
se abren camino cantando
a pesar del viento y del sol.