Los Hijos de la noche

necros73

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los hijos de la noche



“Un vampiro que me chupa
la última gota de sangre y
luego entona una triste
canción… “ E.M. Cioran



¿Quiénes somos?
Acaso después de tanto tiempo aún sigues con lo mismo.
¿Qué es el tiempo para nosotros?
No es nada, era una expresión.
¿Mundana?
Vivimos entre humanos ¿no es así?
Pero no somos humanos.
Alguna vez lo fuimos. Hoy somos algo más.
O algo menos.
Siglos y siglos de escuchar tus lamentos, ¿porqué no simplemente admites lo que ahora eres y sigues a tu naturaleza? deja ya de pelear contra las necesidades primordiales de tu sed. Jamás entenderé esa necedad tuya de negarte.
Porque soy la negación, un hijo de la noche, una aberración de la naturaleza, mi sola existencia es un atentado contra la cordura y el equilibrio mundano.
No, simplemente eres un ser vivo más, un hijo de la noche, pero jamás un ángel y mucho menos un demonio.
¿Soy hijo de Dios?
Si quieres creer eso, adelante, estamos más allá de esa primitiva concepción. Aunque preferirías que aceptara la existencia divina, para así entrar de lleno a tu argumento de hijo de Lucifer o alguna otra estupidez bíblica.
Eres una criatura más que habita este plano existencial, este vasto mundo, eres un cazador nocturno, el más despiadado de los depredadores, el más temible. La diferencia entre tú y yo es que te consideras salido de una novela gótica, de algún relato de Stoker, Le fanu o algún otro romántico del siglo 18, vistiendo siempre de negro. Rondando por cementerios, siempre solitario, avergonzado de tu naturaleza, pero cuando la sed es grande, no tienes escrúpulos y matas sin piedad para luego caer en el más absurdo de los arrepentimientos. Eres el único que conozco de nuestra especie en este lado del globo que llora ante el cuerpo desangrado de una de sus víctimas. ¿Acaso pides su permiso antes de rasgar su traquea?
En el fondo anhelo ser mortal.
Somos ambiguos ante sus ojos, nos anhelan y nos temen, hemos vencido al incontenible tiempo y nos escapamos de la muerte, pregunta a cualquier mortal y verás que tengo razón. ¿Qué más quieres?
No tener que robar sus vidas, esa vitalidad que envidio y que asesino al alimentarme de ellos.
La sangre es vida, yo acepto el precio de la inmortalidad y lo que conlleva, ya que el morir me aterra y así estoy vacunado contra ella, por ello al beber su sangre me burlo del tiempo y la muerte. Yo celebro la vida.
¡ Acaso esto es vida! Matamos la vida al extraerla brutalmente de seres que emanan luz, que desbordan vitalidad, para luego huir del sol, el gran dador de vida.
Es parte de lo que eres, la cúspide de la evolución y de la selección natural. El problema contigo es que vives en constante depresión, melancólico y solitario. Mírame siempre en compañía de los mortales, de antro en antro, bebiendo y gozando de la noche y de sus múltiples regalos; entiende hoy día no somos las únicas criaturas de la noche, los días de superstición se han ido, hoy compartimos con ellos la noche, víctimas y verdugo.
Para después alimentarnos de ellos, ¿no te causa remordimiento conocer y convivir con alguien que tarde o temprano no será sino alimento para ti.
Ellos son efímeros, pequeñas velas ardiendo en la oscuridad que tarde o temprano habrán de extinguirse, que mejor propósito para tan insignificante vida que servir para un propósito mayor, la decisión es fácil: ellos o yo.
¿Y el amor?
Amarlos por su ingenuidad y su vitalidad me parece adecuado, pero sin olvidar que ellos están sujetos al tiempo y a la muerte. Tú los has visto marchitarse y morir, en cambio nosotros seguimos aquí, hay que amar lo eterno.
Pero yo soy eterno cada vez que amo, no cada vez que me alimento de ellos.
Por eso vives sufriendo, amando en vano. Eres tu peor enemigo, no necesitas plata o estaca para morir, te tienes a ti mismo. El día que abandones esas estupideces mundanas, como lo es el remordimiento que a cuestas llevas, y te entregues plenamente a tu naturaleza dejarás de sufrir, antes no. Pero si quieres seguir creyéndote ángel caído, un ser antinatural, jamás dejarás tu melancolía. Apuesto a que asistes al velorio o a la tumba de tus víctimas en busca de su perdón, incluso has de llevar flores, tal vez rosas.
¡Déjame en paz! para mi esta vida es una maldición.
Eres un vampiro y no hay ninguna maldición en ello.
 
Roxy Ancayay: inlcuso los inmortales tienen derecho a cuestionar su "regalo"...

Besos al vacío...
 
Esta prosa me hace recordar a Lestat y Marius De las cronicas de Ann Rice...

Estos temas de vampiros siempre me han llamado la atención.
Besos.
:::hug:::
 
dunkles_gotisches: No niego la influencia de Anne Rice ( hasta antes de su coversión y abandono de las letras vampíricas ) son esos vampiros que dudan , que aún no logran desprenderse de su humanidad...Louis y Lestat...oscuras deidades en nuestro oscuro Olimpo...

Besos al vacío...
 

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