Los hombres te persiguen
los árboles son
como corazones.
Como si las hojas huyesen debajo
de las axilas
de tu alma.
las rejas de sus ojos.
encarcelado dentro de tu sexo.
como un lobo proscrito.
ya quedan atrás las trompetas
de la juventud.
y los pechos suaves de antaño
parecen como una susurrada
melodía
medieval.
te he visto llorar
no por el dolor
sino
por el placer de verme
alejado.
muerto.
como un tiburón
de la soledad.
¿qué me pedías?
ah, sí, bien lo recuerdo.
alargabas la mano
y en ella depositaba
una fría taza
de té o de café.
luego de aproximabas a la ventana
y mirabas a la gente,
silenciosa.
como si yo no existiese a tus espaldas.
luego tu cuerpo
fue desapareciendo
como
una sábana
en el cielo.
para no verla ya
nunca jamás.
traidora.
los árboles son
como corazones.
Como si las hojas huyesen debajo
de las axilas
de tu alma.
las rejas de sus ojos.
encarcelado dentro de tu sexo.
como un lobo proscrito.
ya quedan atrás las trompetas
de la juventud.
y los pechos suaves de antaño
parecen como una susurrada
melodía
medieval.
te he visto llorar
no por el dolor
sino
por el placer de verme
alejado.
muerto.
como un tiburón
de la soledad.
¿qué me pedías?
ah, sí, bien lo recuerdo.
alargabas la mano
y en ella depositaba
una fría taza
de té o de café.
luego de aproximabas a la ventana
y mirabas a la gente,
silenciosa.
como si yo no existiese a tus espaldas.
luego tu cuerpo
fue desapareciendo
como
una sábana
en el cielo.
para no verla ya
nunca jamás.
traidora.