jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
mientras duermo nunca estoy solo
abajo de mi cama hay un agujero
por donde se meten las cucarachas
en ese lúgubre conglomerado subterráneo
de cañerías, insterticios y grietas
en el que han venido habitando desde que la evolución
las alteró geneticamente para no morir
si emigraban de un temprano ecosistema salvaje
para instalarse en el entorno doméstico
del hombre y sus puntos de agrupamiento;
por allí van y vienen desenfadadamente
de un lado a otro de la ciudad
alguna habrá que asome la cabeza
desde el interior del inodoro del cuarto de baño
de juanita, la hermosa morena del depa junto al mío
y observe con mirada inquisitiva
cuando ella contraiga los músculos de sus piernas
sentada sobre el asiento de pvc y de pronto
suelte por el culo un buen pedazo de mierda
todo lo que quedó de la hamburguesa
con papas y refresco grande
que la vi comiendo anoche en el macdonalds
acompañada por un cincuentón con cara de idiota
cadena de oro al cuello y rolex en la muñeca
apenas una hora después de haberme dicho
que si sigo escribiéndole poemas
no tardará mucho en quedar enamorada de mí
-"eres tan tierno, villa, me encanta tu romanticismo"-
y que no podía salir conmigo
a tomarnos un helado y dar un paseo por el malecón
porque andaba en sus días y le dolía la cabeza
y además al día siguiente madrugaba a clases;
cuando leas este poema, mi querida amiga
enseguida advertirás que lo dejé inconcluso
no sé de cierto si haya cucarachas en tu baño
ni tengo manera de saber si tu dolor de cabeza fue un embuste
o si el tipo aquel era tu padre
y te había caído intempestivamente de visita
-quizás tendrían años sin verse-
además supongo que una vez leyéndolo
nuestra cordial relación se habrá malogrado inevitablemente
probablemente ya jamás podré saber tampoco
si los alaridos que te oí lanzar a medianoche
a través de las paredes que separan nuestros cuartos
los causaban los cólicos menstruales en tu vagina
o la cosa que me estoy imaginando
y con tantas dudas no puede concluirse un poema